Cómo sobrevivir al Brexit

La declaración de Roma con motivo del sexagésimo aniversario del Tratado de Roma contiene un fuerte mensaje político. Se confirma el principio de la integración a diferentes velocidades, aunque el texto final supone un compromiso para tranquilizar los temores de los miembros de Europa del Este de convertirse en países de segunda en la UE y recoge también la petición de Grecia de mencionar la fuerte defensa de los derechos sociales. La Unión está relanzando su misión como espacio común de libertad, seguridad y justicia. El principal objetivo sigue siendo la realización de una UE que sea más fuerte y resiliente, que promueva la seguridad, la prosperidad, la competitividad, la responsabilidad social y sostenible y que tenga un papel más importante en la comunidad internacional.

El primer mensaje positivo es que se supera la vaguedad del Libro Blanco presentado por la Comisión hace unas semanas, donde se prevén cinco escenarios hasta el año 2025 para mantener el statu quo. Los Estados de la UE han mostrado su voluntad política de avanzar y hacer una síntesis de sus posiciones opuestas y de las dificultades surgidas en estos años y que también han tenido lugar muchas otras veces en la historia de la integración europea. Pero, ¿podemos decir que la crisis actual que se vive en el seno de la UE es como cualquier otra del pasado? De ningún modo. El observador más desinformado o de-sinteresado del mundo objetaría que la crisis actual de la Unión Europea es más profunda y diferente que nunca.

En los últimos años, la UE ha estado experimentando la tormenta perfecta: una terrible crisis financiera, económica y social a la que ha sucedido la amenaza y ataques terroristas, así como la avalancha de refugiados, sin olvidar el auge del euroescepticismo y los movimientos populistas en muchos estados miembros. Y por si fuera poco, el Brexit. Por todos estos motivos es hora de que la UE dé una respuesta contundente a las muchas preguntas sin respuesta que oscurecen su futuro.

El encuentro de ayer debe ser el punto de partida para una nueva fase de la integración europea. Diversas soluciones están comenzando a ser discutidas y la Declaración de Roma contiene algunas indicaciones claras. La opción entre los diferentes tipos de refundación y desintegración seguirá siendo discutida en los próximos meses. Además de la inaceptable opción de mantener el statu quo, la primera propuesta a debatir es una actualización del modelo de federalismo avanzado, basado en la idea de las cooperaciones reforzadas o de la UE a doble velocidad. Las políticas fundamentales de la UE como el euro, la seguridad o política exterior son una realidad, pero la idea es profundizar e institucionalizar este proceso. Sergio Fabbrini, ferviente federalista, propone la idea de la integración a doble velocidad como la solución definitiva para salvar a la UE. Por un lado, los estados que se oponen a una mayor integración pueden salvar el mercado común, el primer y principal proyecto de la UE. Por otra parte, los que estén dispuestos a una mayor integración pueden acelerar el proceso y poner en común a nivel supranacional otras áreas de su soberanía nacional con un proyecto institucional coherente. Especialmente destacables son la seguridad, economía, la política fiscal y el desarrollo e inversión.

La otra posibilidad podría ser la rescatar la idea De Gaulle de la Europa de las Naciones, propuesta en el Plan Fouchet. Éste es un enfoque intergubernamental, en el que las naciones no aceptan perder soberanía en favor de una institución supranacional. Este enfoque, que se definiría y actualizaría en la situación actual, superaría el principal problema del déficit de democracia de la UE. De hecho, la legitimación democrática en este caso no estará en juego porque el gobierno nacional mantendría estrictamente el poder de decisión a su disposición.

Debemos ser claros: hay espacio para la esperanza. El temido euroescepticismo se está diluyendo. Así lo demuestran las elecciones en Países Bajos y el presumible éxito de Macron en Francia. Los ciudadanos europeos quieren una solución a sus problemas y la renovación de las élites políticas, pero no desean un mensaje político antidemocrático.

via La Razón España

marzo 25th, 2017 by
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