El plan buscaba la mayor matanza con armas blancas en un país occidental

El Estado Islámico, al asumir la autoría del atentado perpetrado por uno de sus «soldados del Califato», Khalid Masood, el pasado 22 de marzo en Londres, decía que había atacado en «el corazón del territorio cruzado». Sin embargo, los yihadistas no explican las razones por la que capital británica es considerada como el epicentro del mundo de los «infieles». Ha quedado claro, por lo que ha ocurrido después, que dicha acción criminal significaba sólo el comienzo de una serie de ataques de la que hasta ahora conocemos el tercer capítulo. Cabe destacar que en la noche del sábado se utilizaron los mismos métodos que el 22 de marzo: atropellamiento de peatones y posterior acuchillamiento de viandantes o agentes de las Fuerzas de Seguridad.

Según expertos antiterroristas consultados por LA RAZÓN, el «modus operandi» de los tres yihadistas que actuaron el sábado hace pensar que pretendían causar la «mayor matanza a cuchillo» perpetrada por el terrorismo islamista. El elevado número de heridos por arma blanca, algunos en estado crítico, así lo acredita.

El hecho de que portaran arneses explosivos simulados era para evitar que nadie se les acercara con la intención de inmovilizarlos y que las Fuerzas de Seguridad no les dispararan (al menos hasta que consumaran la matanza) por miedo a provocar víctimas «colaterales». Ahí les falló el plan, porque les dispararon hasta en 50 ocasiones.

De alguna manera, iban camino de consumar sus siniestras intenciones pero la reacción de algunos ciudadanos, que no dudaron en defenderse con lo que tenían a mano, incluidas mesas y sillas, y la rápida actuación de las Fuerzas de Seguridad, que los abatieron sin vacilaciones, evitó una auténtica masacre.

Los ideólogos yihadistas han realizado en los últimos meses una continuada labor entre los musulmanes radicalizados sobre la conveniencia de utilizar el cuchillo contra los «infieles cristianos»; para ello, han llegado a invocar a Alá y al profeta Mahoma. Los adoctrinadores del Estado Islámico, así como los de Al Qaeda, cuentan con que los musulmanes, como el resto de los seres humanos, sienten una cierta aprensión a clavar un cuchillo en el cuerpo de otra persona. Lo atribuyen, entre otras razones, a que la matanza de ganado para la alimentación se ha modernizado y ya no se hace con los métodos tradicionales en los que se utilizaba el cuchillo en las sociedades tradicionales. Para animar a los que sienten dudas, les aseguran que «el Omnisciente Más Sabio» (deben referirse a Alá) dijo: «La lucha te ha sido ordenada aunque contenga algo que no te gusta. Tal vez no te gusta y es buena para ti; y tal vez te gusta una cosa, y es mala para ti. Alá sabe, mientras no sabe». Nuevamente justifican el crimen en nombre de su dios.

Como complemento a un argumento de tan poco peso, aseguran que «en cumplimiento de éste y otros versículos sobre la yihad, generaciones y generaciones de muyahidin (soldados) aumentaron por el bien de Alá el corte del cuello de los kuffar (infieles) con sus espadas, la ruptura de las extremidades y la perforación de la carne carnosa de los que se oponían al islam». Recuerdan también que una daga fue el arma utilizada por Muhammad Ibn Maslamah (uno de los primeros «militares» que se unió a Mahoma en el año 622) en el asesinato del «taghut judío» Kab Ibn al-Ashraf (líder judío que compuso versos que molestaron al profeta), «al que el Mensajero de Alá ordenó matar».

Los cabecillas yihadistas no dejan de animar a los futuros asesinos sobre lo fácil que es matar con un cuchillo, ya que «están ampliamente disponibles en todos los países y por lo tanto fácilmente accesibles. Son muy sencillos de ocultar y altamente letales, sobre do en las manos de alguien que sabe cómo utilizarlos de manera efectiva». Además, aunque en este mensaje no lo digan, tienen el paraíso como premio, con sus ríos de miel y vino y las decenas de huríes (mujeres vírgenes) que quedarán a su disposición.

via La Razón España

junio 4th, 2017 by
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