Ni en los peores escenarios, Theresa May habría previsto estar en semejantes circunstancias a tan sólo un día de las elecciones. Se trata de unos comicios que la propia líder «tory» adelantó voluntariamente para reforzar su liderazgo de cara a las negociaciones del Brexit, pero la salida de la Unión Europea es la gran ausente en una campaña protagonizada ahora por sólo una palabra: terrorismo. Y en este sentido, presentarse como la mejor candidata para mantener a Reino Unido «seguro» se está convirtiendo en una tarea complicada. En tan sólo 72 días, el país ha sufrido tres atentados cometidos por individuos que ya habían sido fichados.

La actuación del MI5 está cuestionada y no ayuda que precisamente durante los últimos seis años May fuera la responsable de los servicios de inteligencia por su labor como ministra del Interior en el anterior Ejecutivo conservador. Tras las críticas recibidas por haber reducido el número de policías en casi 20.000 efectivos, la dirigente señaló que el programa antiterrorista no se había visto perjudicado. Ayer la primera ministra se vio obligada a anunciar que las Fuerzas de Seguridad revisarán sus métodos de vigilancia de potenciales extremistas, tras conocerse que uno de los autores del atentado del sábado había estado bajo supervisión de las autoridades. May dijo «entender» que la gente pueda estar «preocupada» al saber que la Policía había investigado en 2015 a uno de los tres agresores, Khuram Butt, aunque después relegó la pesquisa.

Asimismo, May afirmó que está dispuesta a cambiar las leyes que protegen los «derechos humanos» si eso sirve para combatir el terrorismo. En un acto de campaña, defendió la necesidad de «hacer más para restringir la libertad y los movimientos de sospechosos de terrorismo cuando haya pruebas suficientes para saber que suponen una amenaza».

Por si fuera poco, el rotativo «The Times» soltó ayer una bomba electoral al destacar que el Ejecutivo estaba planeando este año recortes millonarios a la partida de la Oficina de Seguridad y Lucha contra el Terrorismo (OSCT), descrita por la propia May como «el alma a la respuesta de Londres a la amenaza a las que nos enfrentamos».

Esta unidad es la responsable de la estrategia global antiterrorista en el país, tanto a nivel nacional como internacional. Está al frente de los servicios secretos del MI5, MI6, Policía y también el programa Prevent, que busca identificar a las personas en riesgo de radicalizarse. Según el rotativo, este año su presupuesto será reducido de los 856 millones de libras (976 millones de euros), a 824 millones, es decir, una caída del 3,7%.

Los últimos informes oficiales de Interior, publicados poco después de que se convocaran las elecciones en abril, confirman que para este año está previsto reducir el presupuesto del OSCT en 36,5 millones de euros. El descenso es mayor, por tanto, que los recortes planeados para los agentes de inmigración y la oficina de pasaportes. «Estamos aumentando el gasto en la lucha antiterrorista en más del 30%. Por supuesto, diferentes presupuestos en Whitehall (donde están los ministerios) se mueven, pero el número importante es cuánto gastamos en total para mantener al país a salvo», señaló un portavoz «tory».

El líder de la oposición, Jeremy Corbyn, ha pedido la dimisión de la «premier» y ayer aprovechó las críticas sobre los recortes en seguridad de los conservadores y toda la Prensa para llevar al terreno económico el discurso de campaña, basado ahora no en el Brexit, sino en las políticas que han empobrecido a los británicos en los últimos años. A las críticas también se sumó el alcalde laborista de Londres, el popular Sadiq Khan, que, metiéndose de lleno en campaña, advirtió ayer que si los «tories» ganan las elecciones se pondría en riesgo la seguridad nacional. «Con los conservadores, Scotland Yard afronta para los próximos años unos recortes de 400 millones de libras, lo que pone en riesgo el puesto de 12.800 agentes. Y si disminuye la presencia policial, aumenta el peligro», matizó. Khan, que el año pasado hizo historia al convertirse en el primer alcalde musulmán de la capital, se ha visto involucrado estos días de manera involuntaria en un enfrentamiento con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que utilizó las redes sociales para mofarse de un mensaje enviado por el edil a los londinenses para que no se «alarmaran» ante la mayor presencia policial por el atentado.

Las palabras del mandatario norteamericano crearon malestar entre los británicos, quien de nuevo han pedido que se cancele la visita de Estado del inquilino de la Casa Blanca, que tendrá lugar previsiblemente el próximo otoño. El ministro británico de Asuntos Exteriores, Boris Johnson, avivó ayer más la polémica al considerar que «no veía ningún motivo» para cancelar la invitación. Lo cierto es que el acercamiento a Washington tampoco ayuda a la figura de May que, con el Brexit, se ha visto más obligada que nunca a estrechar los lazos trasatlánticos.

Aunque durante los actos de campaña de ayer la «premier» volvió a intentar devolver las negociaciones con Bruselas a la primera línea de la agenda electoral, la estrategia original parece que ya no funciona. El nerviosismo en la formación conservadora es palpable y las últimas encuestas no ayudan a calmar los ánimos. A escasas horas de que los británicos acudan a las urnas, los «tories» sacan sólo un punto de ventaja a la oposición laborista.

Un sondeo elaborado por Survation para ITV otorgaba ayer a los de May un apoyo del 41,5% frente al 40,4% de los de Jeremy Corbyn, si bien la media de todos los sondeos reflejan una diferencia de casi siete puntos. Hay que tener en cuenta, en cualquier caso, que esta última encuesta se realizó entre el 2 y el 3 de junio, antes del atentado del sábado. La corta diferencia actual contrasta con la brecha de casi 20 puntos que sacaban los conservadores a los laboristas a principios del mes de mayo. Tanto si la líder «tory» reduce la débil mayoría de 17 escaños de la anterior legislatura como si finalmente gana una alianza de izquierdas unida tan sólo por el propósito de echar a May de Downing Street, Reino Unido se enfrentaría a un escenario político sumamente complejo tanto negociar el Brexit.

via La Razón España