El abuelo de los hongos

Un equipo de ocho investigadores de Estados Unidos ha encontrado la seta fósil más antigua del mundo en el noreste de Brasil y la han fechado en hace cerca de 115 millones de años, cuando el supercontinente Gondwana se estaba rompiendo y el hongo cayó en un río hasta convertirse en un fósil mineralizado conservado en piedra caliza, informa Servimedia.

Los científicos han publicado este hallazgo en la revista ‘PLOS ONE’, donde señalan que la seta hizo su camino en una laguna altamente salina, se hundió a través de las capas estratificadas de agua salada y se cubrió entre sedimentos finos. Con el tiempo, se mineralizó y sus tejidos fueron reemplazados por pirita (conocida como ‘oro de los tontos’ por su parecido con el oro), que más tarde se transformó en goetita.

“La mayoría de los hongos crecen y desaparecen en unos días”, apunta el palontólogo Sam Heads, de la Universidad de Illinois (Estados Unidos), quien descubrió la seta al digitalizar una colección de fósiles de la Formación Crato, en la cuenca del Araripe (noreste de Brasil). Heads considera “simplemente asombroso” que se haya conservado el hongo porque las posibilidades de que se conserve algo así son “minúsculas” debido a “los obstáculos que tuvo que superar para llegar donde creció hasta la laguna, ser mineralizado y preservado durante 115 millones de años”.

Los investigadores situaron esa seta en el orden ‘Agaricales’ y la han llamado ‘Gondwanagaricites magnificus’. El nuevo hongo fosilizado tiene unos cinco centímetros de alto. La microscopía electrónica reveló que tenía branquias debajo de su sombrero, en vez de poros o dientes, estructuras que liberan esporas y que pueden ayudar a identificar especies.

Antes de este descubrimiento, los hongos fósiles más antiguos encontrados se habían conservado en ámbar, según Andrew Miller, micólogo de la Universidad de Illinois y coautor del estudio, quien añade que se refiere a unos fósiles hallados en el sudeste asiático y datados de hace unos 99 millones de años.

«Fueron envueltos por una resina de árbol pegajoso y conservados como la resina fosilizada, formando el ámbar», apunta Heads, que precisa que “éste es un escenario mucho más probable para la preservación de un hongo, ya que la resina que cae de un árbol directamente sobre el suelo del bosque podría fácilmente conservar ejemplares, lo que ciertamente ha sido el caso, dado el registro de fósiles de hongos hasta la fecha».

Miller precisa que «los hongos evolucionaron antes de las plantas terrestres y son responsables de la transición de las plantas de un medio acuático a un medio terrestre», precisa Miller, que comenta que después se asociaron las hifas de los hongos con las raíces de las plantas.

“Los hongos transportaron agua y nutrientes a las plantas, lo que permitió a las plantas de tierra adaptarse a un suelo seco, pobre en nutrientes, y las plantas alimentaron de azúcares a los hongos a través de la fotosíntesis», concluye.

via La Razón España

junio 11th, 2017 by
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