El Estado Islámico, en el número 10 de su revista «Rumiyah» (Roma, en árabe), de fecha 7 de junio, daba los nombres de los tres yihadistas que cometieron, cinco días antes, los atentados de Londres, en los que fueron asesinadas ocho personas, entre ellas el español Ignacio Echeverría.

Asimismo, publicaban un extenso artículo contra el régimen chií de Irán coincidiendo con los ataques al Parlamento y al mausoleo de Jomeini que se produjeron ese mismo día.

Además de referirse al atentado de Manchester, proclamaban que «una unidad de soldados del Estado islámico, integrada por Abu Sadiq al-Britani, Abu Mujahid al-Britani, y Abu Yusuf al-Britani, realizaron una operación golpeando dos lugares en Londres, siendo el primero en el Puente de Londres, donde fueron atropellados un número de cruzados; y, el segundo, en un pub donde apuñalaron a otros varios. Todo ello, antes de alcanzar el martirio».

La fecha de publicación de la revista revela, según todos los indicios, que responsables del Estado Islámico en Europa o Siria sabían quienes iban a cometer las acciones criminales de la capital británica y que, por supuesto, eran miembros de la banda yihadista.

Esta circunstancia pone de nuevo sobre la mesa la teoría, que vienen manteniendo responsables políticos y de seguridad, de que los atentados son obra de individuos que improvisan sobre la marcha y que no responden a órdenes concretas de sus responsables directos. Y que por supuesto no existen en Europa redes yihadistas del Daesh, ni coordinadores de células.

¿Improvisación?

Para estos responsables, todo es poco menos que fruto de la improvisación, de la decisión del momento, teoría que deberá demostrarse con el paso del tiempo y con la que mantienen muchas reservas algunos expertos en la materia. Este planteamiento, hace poco menos que imposible, al menos ante la opinión pública, una lucha sistematizada contra el terrorismo yihadista ya que todo se mueve dentro de una nebulosa. Sin embargo, cuando explican el sentido que quieren dar los atentados queda claro que los habían planificado.

En el caso de los ataques a Irán, por si había alguna duda insertan una fotografía del Parlamento de ese país, que fue, junto al mausoleo de Jomeini, los objetivos de los atentados. Recuerdan las palabras del que fuera portavoz del Estado Islámico, muerto en una acción de la Coalición Internacional, Abu Muhammad al-Adnani: «Vamos a luchar, luchar y luchar hasta que la religión sea enteramente para Alá. Nunca rogaremos a la gente que acepte la religión de Alá y ser gobernado por la Sharia (interpretación más rigorista de la religión musulmana). Quien siempre está contento es porque está en la Sharia. Quien no le gusta, está descontento y la rechaza. Entonces, continuaremos a pesar de él. Esto es la religión de Alá. Declararemos a los apóstatas como incrédulos y politeístas».

Sobre los «Rafidam» (chiíes) dicen que cayeron víctimas de sus propias malas acciones.

«Es una falsa religión en la que encontraron muchas contradicciones debido a todos los aspectos de su religión (…) de hecho, no es más que un mito y una fábula inventada (…) mentiras, herejías, mitos, difamación del Islam y el Corán», aseguran los cabecillas de la organización terrorista el Estado Islámico.

via La Razón España