El agua es uno de los cinco puntos clave en la negociación del proceso de paz árabe-israelí. Por eso, el ministro Mazen Ghunaim, director de la Autoridad Palestina del Agua, acudió a Madrid para participar en un seminario sobre este asunto organizado por el Centro de Estudios de Oriente Medio de la Fundación Promoción Social de la Cultura.

-¿Cuáles son sus reivindicaciones sobre el control del agua?

El agua es muy importante para el futuro de un Estado. Es un servicio básico que debe ser cubierto para despúes hablar de infraestructuras, salud, servicios sociales. Sin seguridad sobre el agua no hay progreso ni desarrollo. El problema del agua en Palestina es uno de los cinco puntos de negociación en el proceso de paz, junto a los asentamientos, las fronteras, Jerusalén Este y los refugiados. La ocupación controla más del 85 % de nuestras recursos acuíferos y solo nos beneficiamos de menos del 13% de nuestras fuentes de agua.

–¿Es posible que tras diez años de conflicto entre Hamas y Al Fatah, ambas facciones palestinas se reconcilien?

–Estamos preocupados por la unidad de los palestinos, tenemos que acabar con esta separación y luchar por nuestra unidad. La situación ha cambiado en estos años. El actual Gobierno palestino es aceptado por Al Fatah y Hamas. Así que debemos fortalecer nuestra posición ya que Israel ha utilizado esta separación entre ambas facciones para frenar el proceso de paz.

–¿El recién elegido líder de Hamas, Ismail Haniya, favorecerá este acercamiento?

–Es una persona a la que conocemos bien, fue primer ministro y ahora liderará la oficina política de Hamas. Espero que pueda cambiar muchas cosas sobre el terrenos, aunque todavía no conocemos sus planes. Sinceramente, ahora mismo, no veo diferencias entre la política de Al Fatah y Hamas. Antes, Hamas sólo defendía la resistencia militar, ahora acepta la solución de dos Estados. Si estamos de acuerdo en temas políticos podremos estarlo en el resto de asuntos. Además, el 60% de los habitantes de Gaza está con Al Fatah. Hamas ha estado controlando la Franja hasta ahora a través de la fuerza militar.

-Si buscan un acercamiento con Gaza, ¿por qué han recortado el suministro eléctrico a la Franja?

En Gaza, quien está en el poder es Hamas y no toma medidas efectivas. No funciona bien y nosotros no podemos hacer el trabajo en la Franja. Nosotros pagamos cada mes la factura de la electricidad, que es de alrededor de 12 millones de euros. La situación es difícil. La gente en Gaza tiene la electricidad dos horas al día y se puede imaginar cómo es su vida: sin luz, sin frigoríficos para guardar la comida… Tras el conflicto de 2014, Israel destruyó todo en Gaza, todas las infraestructuras. Desde entonces estamos tratando de manejar la situación y mejorarla.

En relación a la electricidad, el Gobierno palestino no recibe ningún ingreso, antes nos pagaban la cuenta. Ahora no, y no podemos comprar más electricidad si desde la Franja no nos pagan. Israel nos demanda la cuenta y no podemos pagarla si desde Gaza no se ingresa ninguna cantidad.

-¿Cómo afecta esta división a los palestinos?

Nuestra gente sigue sufriendo por la división. Pero también hay que tener en cuenta que el 60% de los palestinos de Gaza están con Fatah. Hamas controla la Franja a través de la fuerza militar. El presidente Abas ha llamado a nuevas elecciones y ellos no quieren. ¿Qué podemos hacer entonces?

-Sin embargo, quienes más sufren son los palestinos de Gaza….

Hay diferencias claras entre los que viven en Gaza y en Cisjordania. En la Franja están bloqueados, no pueden salir, y desde Cisjordania no podemos implementar allí nuestras políticas porque los Israelíes no nos dan margen de maniobra. La situación en Cisjordania también es compleja, tenemos al ejercito israelí que divide y fragmenta el área. No podemos controlar las fronteras. También hay mucha pobreza y los israelíes confiscan tierras y siguen edificando nuevos asentamientos.

–¿Supone Trump un revés para las reivindicaciones palestinas?

–Trump podría hacer muchas cosas, pero no sabemos qué quiere realmente. Debemos darle tiempo para que comprenda la situación, la realidad de la región y la legislación internacional.

via La Razón España