El año pasado, Nicolás Maduro se negó a medirse en votos a través de un referéndum revocatorio. Este año ha cerrado todas las vías para que la oposición logre un cambio por la vía electoral. Sin embargo, por iniciativa propia y en un acto de valentía, la oposición decidió llamar a una consulta popular que superó las expectativas y desbordó las calles de Venezuela. Mientras la oposición hacía su jornada cívica y democrática, el Gobierno se aferra a la idea de que dentro de 15 días, el 30 de julio, se realizará la elección por una Asamblea Nacional Constituyente que pretende cambiar la Constitución de 1999, la llamada Carta Magna «chavista», una decisión que ha puesto en contra del «madurismo» no sólo a la oposición, sino también a las propios chavistas que lo consideran un acto antidemocrático.

Sin embargo, para el presidente Maduro, es su último salvavidas para retomar la conducción del país. Un último cartucho con el que pretende perpetuarse en el poder, aumentar la represión y proteger a la mafia que ha creado en estos años en torno al Gobierno. Lo que más teme el chavismo es ser expulsado del poder y enfrentarse a la Justicia por todo lo que ha hecho durante estos años. Según las últimas encuestas realizadas en el país, apenas 20% de las personas están dispuestas a apoyar el proceso Constituyente. Lo que supone un duro revés para el mandatario, que cada día está más acorralado.

«Les pido que participen en la Constituyente para salvar la Patria. Esta asamblea es la solución. Van a tratar de poner obstáculos y quedan pocos. Yo sé que estamos en el camino correcto, no habrá obstáculo, dolor o dificultad que debamos superar para la activación del poder constituyente», afirmó en un acto público hace unos días el presidente.

En la madrugada de ayer, Maduro también se pronunció sobre la consulta organizada por la Mesa de Unidad Democrática, que reúne a todos los partidos de la oposición. «Hay gente que quiere la muerte y la guerra. Sin embargo, en Venezuela nosotros no lo hemos permitido, ni lo vamos a permitir. Va a seguir triunfando la paz: paz sí, guerra no, Constituyente sí, guarimba no», afirmó durante el acto de incorporación al Panteón Nacional de los restos mortales de Argimiro Gabaldón, líder guerrillero y poeta, más conocido como el «Comandante Carache». Las palabras de Maduro encuentran cada día menos adeptos, y parece que cada día su final está más cerca.

via La Razón España