En la actualidad, en torno a 10.000 mujeres se quedan embarazadas en España a través de reproducción asistida, una técnica totalmente implantada que, si bien se aplica desde hace años, a día de hoy focaliza varios estudios e investigaciones acerca de los efectos a largo plazo que ésta pueda tener sobre el feto. En este sentido, el grupo del Hospital Clínic-IDIBAPS de Barcelona, liderado por el doctor Eduard Gratacós, llevó a cabo en 2013, con el impulso de la Obra Social «la Caixa», un estudio en torno a la asociación entre la reproducción asistida y un mayor riesgo cardiovascular en la infancia, el cual se publicó bajo el título «Assited Reproductive Technologies are Associated with Cardiovascular Remodeling in Utero that Persists Postnatally» en la revista Circulation.

En concreto, esta investigación, que se desarrolló durante casi tres años en los que el equipo siguió durante casi un año –desde la vida del feto a mitad del embarazo hasta los seis meses de vida del niño–cien embarazos por fecundación in vitro y a otros tantos normales, demuestra que los fetos concebidos por reproducción asistida (RA) tienen cambios en la forma y función de su corazón y sus arterias, que se inician ya antes de nacer y persisten de forma postnatal. Los cuales representan un aumento importante del riesgo cardiovascular en la edad adulta.

«Vivir en un ambiente no óptimo, aunque en el momento no produce cambios aparentes en el feto, genera lo que se conoce como programación fetal, que son cambios en la forma de funcionar del cuerpo que quedan para siempre», explica el doctor Eduar Gratacós, quien indica que «ello predispone al individuo a sufrir enfermedades en el futuro».

En cualquier caso, no se debe ser alarmista ante esta conclusión, ya que como señala el propio doctor, «en ningún caso estamos hablando de que estos fetos producto de la RA desarrollen enfermedades cardiovasculares o malformaciones, sino simplemente experimentan unos cambios en sus arterias, sobre todo, y en el corazón que predisponen a la enfermedad cardiovascular». Por lo que, tal y como pone de relieve «hay oportunidad de cambio». «Con una buena dieta, rica en Omega-3, ejercicio y una vida saludable es posible revertir esos cambios», asegura

Así pues, tal y como explica el doctor Eduard Gratacós, este estudio que asocia la reproducción asistida a un mayor riesgo cardiovascular debe interpretarse en su vertiente positiva. Y es que, pese a que demuestra esa asociación, también manifiesta la posibilidad de revertir de forma significativa la situación y reducir el riesgo, siempre y cuando se actúe a tiempo y con consciencia a través de una buena dieta y hábitos de vida saludables.

via La Razón España