La Italia del descontento que no acudirá a las urnas

Italia se encuentra a las puertas de unas de las elecciones más inciertas de su historia. A menos de 15 días de los comicios, se encuentra inmersa en una campaña electoral centrada en un «todos contra todos» que no convence a una población hastiada y desilusionada con la clase política. «Dicen que votar es un derecho, pero cuando no te fías de nadie, ir a las urnas es cuanto menos peligroso, porque tu voto irá para un partido que no se ha ganado tu confianza. No estoy dispuesto a apoyar a un partido sin estar convencido de ello», Robberto, estudiante de Historia de la Sapieza lo tiene claro. Él no irá a las urnas. Es universitario, hace frente a las tasas y su principal preocupación es el futuro laboral sobre el que dice que no ve intención de cambio: «Es pura fachada. Ningún partido político disminuirá la tasa de paro juvenil, ni la fuga de cerebros», y eso es lo único a lo que él aspira, un cambio en materia de trabajo.

«El 4 de marzo me quedaré en casa leyendo, escuchando música o quién sabe, si hace bueno me iré a un parque a pasear, no me interesa la política de combate donde solo hay enfrentamientos», explica Elisa, una chica de 25 años cuya primera experiencia democrática será no ir a votar. «Durante años he votado a la izquierda, ahora de lo que estoy convencido es de que no iré a votar. Renzi no escucha a nadie, sigue siendo el político arrogante que lleva una tijera en la mano. Y al Movimiento 5 Estrellas le ha explotado su populismo en la cara» explica Rosario mientras se fuma un cigarrillo esperando el autobús. Él también ha decidido no ejercer su derecho al voto, «Italia no es solo inmigración y es de lo único que hablan».

Según los últimos sondeos en Italia, la abstención pronosticada será de alrededor de 17 millones de personas, de los cuales cerca de 13 consideran su decisión de no participar como irrevocable. Lo que supondría un aumento en casi doce puntos con respecto a la abstención registrada en las últimas elecciones parlamentarias de 2013. Un dato que evidencia que la política italiana lleva mucho tiempo sin conectar con los ciudadanos. Los cuatro millones restantes admiten que pueden cambiar de opinión y acudir a las urnas a última hora. Alberto, trabajador de la construcción de 45 años, es uno de ellos. «He votado siempre a la derecha, pero estoy desencantado. Me preocupa mi pensión, así que si al final voy, votaré a Forza Italia, y espero que cumpla sus promesas de congelar los impuestos y ofrecer pensiones dignas».

La voz de estos italianos, quienes son el presente y el futuro del país, no hace más que avalar lo que los analistas políticos pronosticaban: La incertidumbre y la abstención serán las que gane las elecciones. Quizás sea por eso, que los líderes políticos, abrumados con los datos, hayan comenzado una carrera a la desesperada por convencer a todos esos indecisos que amenazan con pagar con la misma moneda a sus políticos, haciendo oídos sordos a sus alabanzas.

via La Razón España

febrero 23rd, 2018 by
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