El magnate ordena investigar si el FBI le espió en la campaña

Crece la guerra, cada vez menos fría, entre la Casa Blanca y el FBI. Los últimos capítulos encuentran a Rudolph Giuliani, abogado del equipo de Donald Trump, advirtiendo al fiscal especial que indaga en el «Rusiagate», Robert Mueller, de que no puede citar a Trump si antes no explica quién es la ya célebre garganta profunda que se infiltró en la campaña del hoy presidente, y qué información pudo obtener. «No podemos dejar a nuestro hombre que vaya ahí y sea interrogado sin antes saber esto», había comentado el ex alcalde de Nueva York. Por si fuera poco, el propio Trump exige investigar la propia investigación y, si fuera necesario, a los propios investigadores.

Todo giró a peor cuando el presidente encomendó al departamento de Justicia, y al vicefiscal general, Rod Rosenstein, que lidere las indagaciones. Rosenstein, al que Trump no tiene en mucha estima, habría requerido una indagación legal al respecto, y sus precauciones, evidentes en el exquisito celo con el que protege a Mueller, habrían redoblado la tormenta.

Por su parte, el ex director de la CIA Michael Hayden advirtió en la cadena CNN que «nuestro presidente está más limitado por las normas que por la Constitución o la ley. Son las tradiciones de la oficina las que mantienen al presidente, creo, en su sitio. Y una de esas normas es la independencia del Poder Judicial. Un poder, en efecto, siempre frágil ante las tentaciones intervencionistas del Legislativo y, sobre todo, del Ejecutivo».

Al ser cuestionado por un periodista durante su encuentro con el presidente de Corea del Sur, Moon Jae In, el mandatario pidió que se pasara a la siguiente pregunta, evitando pronunciarse sobre sus constantes cuestionamientos sobre la independencia de la Justicia del país respecto a la investigación por la injerencia rusa en los comicios de 2016. «¿Cuál es tu próxima pregunta, por favor? Disculpe, tengo aquí al presidente de Corea del Sur. Él no quiere escuchar estas preguntas, si no te importa», respondió Trump.

Sin embargo, la Prensa le insistió sobre el asunto, después de que convocara el lunes una reunión con la plana mayor de la inteligencia estadounidense con el objetivo de presionar para abrir una investigación sobre si hubo o no abuso de vigilancia por parte del FBI o el Departamento de Justicia sobre su equipo de campaña.

Trump, quien lleva meses calificando la investigación sobre la injerencia rusa en los comicios de una «caza de brujas», logró que esas agencias se comprometieran a compartir información sobre el tema con el Congreso, sin embargo ayer calificó la reunión del lunes como «rutinaria». «Como saben, al Congreso le gustaría ver documentos abiertos. Mucha gente dice que tuvieron espías en mi campaña. Si tuvieran espías en mi campaña sería una desgracia para este país. Eso sería uno de los mayores insultos que nadie haya visto. Eso sería muy ilegal. Queremos asegurarnos de que no haya habido ninguno», agregó el mandatario.

via La Razón España

mayo 22nd, 2018 by
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