Carlo Cottorelli: «Mientras España da imagen de estabilidad, Italia rechaza el euro»

El perfil de Carlo Cottarelli (Cremona, Italia, 1954) ya se trazó hace dos semanas cuando el pacto entre el Movimiento 5 Estrellas y la Liga se frustró y el presidente de la República, Sergio Mattarella, lo reclamó urgentemente para encabezar un Gobierno técnico. Contó que la llamada lo pilló mientras se preparaba un plato de lentejas y se disponía a ver el séptimo capítulo de la cuarta temporada de Breaking Bad. Lleva cierto retraso televisivo este economista con tres décadas de experiencia en el FMI, pero la agitación de este periodo no le ha permitido ponerse al día.

Hoy su carta de presentación debería actualizarse con la historia del hombre que pudo ser primer ministro y no lo fue. Confiesa que fue un alivio. Tres días antes se había presentado ante Mattarella procedente de Milán –la ciudad en la que vive- con la maleta a cuestas, sin pasar siquiera por el hotel. Este fin semana ha repetido la misma escena para este encuentro en Roma. Su predisposición y la mirada sincera de quien está más preocupado de hacer las cosas bien que de alimentar el carisma certifican que efectivamente lo suyo era un servicio al Estado.

¿Cómo se vive eso de pasar de ser economista a primer ministro y viceversa en sólo 72 horas?

Como he contado, no me lo esperaba. Pero cuando te llama el presidente y te pide hacer algo, no puedes decir que no. Era consciente de que la necesidad era formar un Gobierno técnico en ese momento y acepté inmediatamente.

De haberse concretado la formación de ese Gobierno, ahora mismo estaría en el G7. ¿Sería distinta su relación con el resto de líderes?

Sí, Giuseppe Conte, como presidente del Gobierno, tiene plenos poderes. Puede mantener una relación de fuerza que yo no hubiera tenido sin la confianza del Parlamento. Me hubiera podido encargar sólo de la administración ordinaria.

Los mercados reaccionaron mal ante la incerteza de un Gobierno técnico. Después se calmaron, pero la amenaza especulativa sigue presente. Este fin de semana el diferencial con el bono alemán ha cerrado en 270 puntos.

Los inversores advirtieron que un Gobierno sin la confianza parlamentaria no hubiera podido gestionar una situación de tensión en los mercados financieros. Un Gobierno político al menos aplazaba un escenario electoral que se hubiera focalizado sobre la cuestión del euro. Al principio el temor estaba en la incerteza política, pero ahora la preocupación son las políticas que se van a desarrollar.

¿Y esto puede mantener a Italia bajo la espada de Damocles?

Espero que no. Con liquidez en los mercados y la economía europea todavía en crecimiento, no pensaba que hubiera esta fuerte reacción de la prima de riesgo. Sin embargo, existe la percepción de que el déficit aumentará en un país con una deuda enorme y hay miembros de la mayoría parlamentaria que piensan que la salida del euro es la mejor solución.

¿Cuáles son las políticas que no le gustan?

Lo principal es gestionar las cuentas públicas. En la reforma de las pensiones se pueden introducir elementos de flexibilidad, pero es difícil calcular el coste sin una propuesta de ley. Ya he dicho que la reforma fiscal que introduce una tarifa plana no me gusta, yo defiendo la rebaja de impuestos pero debe haber fuentes de financiación. No se habla nunca de competitividad en el programa de Gobierno.

Se dice que Italia y España podrían ser fuente de inestabilidad en el panorama europeo. ¿Cómo ve la diferencia de la formación de ambos gobiernos?

Es evidente que el nuevo Gobierno español no es populista. Es clásicamente socialista, tradicional. No rechaza el establishment, ni Europa. Es importante el mensaje de estabilidad de España porque ayuda al crecimiento y vosotros crecéis mucho más rápido que nosotros. Italia ahora no tiene una posición muy amistosa con Europa y se rechaza la idea del euro. Creo que habría que tener una posición de fuerza en la UE, pero no se puede usar la opción B [la salida del euro] como instrumento de negociación. Es como si Corea del Norte dijera no quiere construir la bomba atómica, pero que la va a construir como elemento de negociación.

¿Se equivoca Italia trasladando a este punto el debate?

Éramos uno de los países más europeístas, pero hemos vivido mal la experiencia del euro. No porque nos haya perjudicado per se, sino porque pensábamos que podíamos continuar igual que antes de entrar en el club y cuando compartes moneda con Alemania debes cambiar tu comportamiento.

En la calle se percibe ese malestar.

Es que tenemos la misma renta per cápita de hace 20 años. Es lógico que la gente no esté muy contenta y tienda a echar la culpa a otros, en este caso a Alemania. Nos falta decir: ‘vamos a ver, qué cosas hemos hecho mal y qué deberíamos cambiar’, como ha hecho España. España había perdido tanta competitividad como Italia en los primeros diez años del euro y, sin embargo, España y Portugal han conseguido acercarse a Alemania en términos de competitividad.

Si el mensaje es más austeridad o ajuste salarial para ser más competitivos, es difícil seducir a la gente.

Si evitamos un aumento de los gastos sin necesidad de recortes y dejamos que el crecimiento produzca un incremento de los ingresos, podemos equilibrar la deuda pública en tres o cuatro años. ¿Esto es austeridad? A mí no me lo parece. Si ignoramos el problema y ocurre una crisis como la de 2012, sí hace falta austeridad y tendríamos que llamar a la Troika esta vez. Yo querría evitar un recorte del gasto y aumento de impuestos cuando la prima de riesgo está en 500 puntos y la economía en retroceso, que es lo que pasó entonces.

¿Tiene el teléfono encendido por si acaso?

Siempre está encendido, nunca se sabe. Aunque espero que la llamada no llegue pronto, lo que significaría que la economía va bien.

via La Razón España

junio 9th, 2018 by
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