La cuestión pendiente del Sahara

Con la presentación en La Habana de las cartas credenciales del nuevo embajador de Marruecos, Boughaleb el Attar, al presidente del Consejo de Estado, Miguel Diaz-Canel, se cierra definitivamente un paréntesis de casi cuatro decenios en las relaciones bilaterales entre Marruecos y Cuba. En 1980, el rey Hassan II decidió romper las relaciones diplomáticas entre los dos países por el apoyo material que el régimen de Fidel Castro daba al movimiento independentista saharaui Frente Polisario que se había levantado en armas contra el Gobierno de Rabat, al que disputaba la soberanía de la ex colonia española del Sahara Occidental.

El primer paso en el deshielo se produjo hace ahora algo más de un año, cuando el rey Mohamed VI decidió pasar unas vacaciones en familia en la isla caribeña, en una visita privada, pero acordada previamente con las autoridades cubanas.

En junio, Marruecos rompió, de nuevo, relaciones diplomáticas con Irán al descubrir el apoyo logístico, armamentístico y de entrenamiento que el régimen de los ayatolás brindaba al Frente Polisario a través de la milicia libanesa Hezbolá.

El conflicto del Sáhara tuvo para Marruecos un punto de inflexión relevante a finales de abril con la resolución 2414 de Naciones Unidas que rechaza cualquier ruptura del statu quo territorial en el Sáhara tras el asalto del Polisario a posiciones de Guerguerat y Bir Lahlou, zonas exteriores a los muros construidos por Marruecos, y exige su retirada.

Un par de semanas antes, el 18 de abril, se dio a conocer las conclusiones de un informe financiado por la Comisión Europea que hace balance del acceso de los movimientos terroristas al comercio ilegal de armas, y que relacionaba al Frente Polisario con la compra de armamento para grupos terroristas. El proyecto SAFTE—acrónimo de Studying the Acquisition of Illicit Firearms by Terrorists in Europe– es una iniciativa de investigación internacional que persigue, tal y como su nombre indica, el estudio e investigación de la adquisición de armas ilícitas por terroristas en Europa. Dicho proyecto recibe financiación de la Dirección General de Migración y Asuntos de Interior de la Unión Europea.

Por otro lado, Marruecos y la Unión Europea han encauzado sus relaciones con pragmatismo y realismo después de la sentencia del Tribunal de Luxemburgo, no vinculante, que respalda el acuerdo pesquero entre ambos, pero adviertede que no es aplicable al Sáhara Occidental. El acuerdo pesquero no quedó anulado, y más de un centenar de pesqueros europeos, la mayoría españoles, faenan en aguas marroquíes.

via La Razón España

junio 30th, 2018 by
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