Fiorella Espinosa, investigadora en salud alimentaria en EPC, explicó que el etiquetado actual creado por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), de la mano de la industria establece criterios contrarios a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre los azúcares añadidos, a la propia Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes y a las recomendaciones del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).

Ciudad de México, 28 de marzo (SinEmbargo).- La organización El Poder del Consumidor (EPC) acusó en un acto público a las afueras de la Secretaría de Salud (SSa) federal que las etiquetas utilizadas en los alimentos y bebidas industrializadas en México no proporcionan información fácil de comprender para los consumidores, por lo que resultan un”atentado contra la salud”. Aunado a ello, denunció que la autoridad solapa a las grandes empresas al permitir un etiquetado dañino para la población.

Alejandro Calvillo, director de EPC, señaló que el etiquetado frontal incurre en violaciones a los derechos humanos, de la infancia y a la alimentación, cuando debería fungir como una herramienta básica para el consumidor.

“No cumple con la función para que los consumidores hagan elecciones saludables, ingieran menos contenido de azúcar, de sal y grasas saturadas […] Es un atentado que debe resolver José Narro Robles, Secretario de Salud, así como la publicidad dirigida a niños”, subrayó.

Asimismo, el activista recordó que desde 2010 advirtieron a la SSa que el etiquetado representa un riesgo a la salud y no es entendible. “El etiquetado frontal diseñado por la industria y vuelto obligatorio por la autoridad viola el derecho a la salud, a la alimentación y a la información. Mantener este etiquetado, ante las evidencias de los daños que puede provocar, implica una responsabilidad de la autoridad ante lo que hemos llamado un atentado contra la salud”, dijo.

En noviembre pasado, la Secretaría de Salud emitió, por primera vez en la historia de México, dos declaratorias de emergencia sanitaria por diabetes y obesidad, debido al grave problema que representan estas enfermedades en el país. La acción suponía un fortalecimiento de las acciones de prevención y promoción, no obstante, a casi 5 meses de haber declarado la emergencia epidemiológica, la autoridad mantiene el etiquetado frontal que la industria introdujo hace 7 años y que de acuerdo con EPC “representa un atentado a la salud al promover altos consumos de azúcar”.

Fiorella Espinosa, investigadora en salud alimentaria en EPC, explicó que el etiquetado actual creado por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), de la mano de la industria establece criterios contrarios a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre los azúcares añadidos, a la propia Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes y a las recomendaciones del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).

“El etiquetado es la medida regulatoria incluida en la Estrategia Nacional que más expresa la fuerte intervención y la protección de la industria de alimentos y bebidas de parte del Gobierno. Desde el diseño favoreció los intereses de esta industria, al conocerse de antemano que el etiquetado tipo GDA [Guías Diarias de Alimentación] no se entendía y por ende no iba a ser efectiva para lo que se propone, que es, desincentivar el consumo de productos altos en azúcares añadidos, grasas y sodio”, señaló.

La organización en pro de la salud ha denunciado en reiteradas ocasiones que el etiquetado es poco claro, ya que el único estudio de comprensión sobre este tipo de etiquetas revela que ni los estudiantes de nutrición logran interpretarlo.

De acuerdo con la Cofepris, las personas pueden consumir 90 gramos de azúcar al día, lo que se traduce en 33 kilos al año. Mientras, la OMS recomienda un consumo ideal máximo de 25 gramos diarios, es decir, 9 kilogramos anuales.

“[El etiquetado] representa un riesgo a la salud porque lejos de informar, desinforma. Produce diabetes, obesidad y enfermedades cardiacas. Es un atentado contra la salud de la población”, denunció Espinosa.

Derivado de la epidemia declarada por el Gobierno Federal sobre obesidad y diabetes hace algunos meses, los activistas urgieron a la SSa a modificar el etiquetado cuanto antes, ya que México ocupa los primeros lugares en el mundo con población que presenta dichos padecimientos no transmisibles y cada año mueren más de 100 mil personas sólo por diabetes.

Julio Salazar, asesor jurídico de EPC, aclaró que la manifestación fue llevada a cabo a las afueras de la SSa “porque es la autoridad máxima en materia de salud” y el etiquetado es un atentado que incurre en violaciones a los derechos humanos por la mala influencia de la industria en su elaboración. “Es responsabilidad de la SSa porque le permite a la Cofepris el etiquetado actual”. Por ello, extendió un llamado a que la instancia federal ejerza sus facultades.

“Sobre el etiquetado frontal, su inoperancia y el riesgo a la salud que representa se ha querido responsabilizar a Cofepris únicamente, cuando la Secretaría de Salud es la autoridad superior en la materia. La SSa tiene la obligación de velar por la política sanitaria nacional y que ésta se instrumente de tal manera que garantice el derecho a la salud”, remarcó.

EPC CRITICA CAMPAÑA “CHECA Y ELIGE”

El 16 de enero de este año, Movimiento por una Vida Saludable, A.C. (Movisa) presentó públicamente la campaña “Checa y Elige” por televisión, radio, medios impresos y digitales. En su página oficial, la campaña asegura promover “el buen uso del sistema de Etiquetado Frontal Nutrimental obligatorio, presente en los alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados”, sin embargo, de acuerdo con EPC, “pretende educar a la población para que use el etiquetado que afecta sus derechos como consumidores”.

Por ello, la organización presentó una denuncia sanitaria ante Cofepris el pasado 8 de febrero, a fin de evidenciar que la campaña provocará daños a la salud de los habitantes de México y generará una mayor epidemia de sobrepeso, obesidad y diabetes.

De acuerdo con EPC, la campaña “Checa y Elige” engaña y constituye un riesgo para el consumidor porque:

-Promueve el buen uso de un instrumento que mostró ser inválido desde su diseño.
-El etiquetado promovido en la campaña fomenta el sobre consumo de azúcares añadidos y engaña al consumidor.
-Un etiquetado bien hecho sí puede modificar conductas y hábitos de alimentación.
-No considera que una alimentación saludable no se basa solamente en consumir una cantidad adecuada de calorías.
-Omite un principio básico de la nutrición actual: la alimentación debe basarse en una variedad de alimentos frescos y poco procesados.
-Los nutrimentos indicados en el etiquetado GDA no son los que se recomienda limitar.
-El 100 por ciento de los nutrimentos y calorías se establece con base en valores superiores a los requerimientos de niños y mujeres.
-El cuerpo no necesita azúcares añadidos para vivir.
-Es insensato pensar que las personas van a sacar la cuenta diaria de lo que se consume.
-Hay un fuerte conflicto de interés en esta campaña.


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