Nada mejor que un político francés bregado en los pasillos de Bruselas para defender los intereses europeos en las difíciles negociaciones con Reino Unido que se avecinan. Michel Barnier (Saboya, 1951) será un duro hueso de roer para David Davis, al que conoció cuando ambos eran secretarios de Estado de Asuntos Europeos en los años 90. «Es un negociador formado con una rica experiencia en la mayor parte de las áreas relevantes en las negociaciones», aseguró el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, al anunciar su nombramiento en julio. De esta manera, el ex primer ministro luxemburgués recurría a quien había derrotado en la batalla por la candidatura del Partido Popular en las elecciones europeas de 2014. Con un perfil de peso como Barnier, Juncker busca garantizar el protagonismo de la Comisión frente a la voluntad de Francia y Alemania de asumir el mando de las negociaciones.

En sus tiempos como comisario europeo de Mercado Interior (2010-2014), Barnier se convirtió en una pesadilla para la City al obligarla a regularizar sus prácticas tras la crisis financiera de 2008. El político francés trabajaba para que un banco pudiera caer «sin desestabilizar todo el sistema ni afectar al contribuyente». Las dotes negociadoras que exhibió le serán muy útiles en sus tareas actuales.

Vicepresidente del PPE y elegido eurodiputado en 2009, ocupó antes la cartera de Política Regional en la Comisión de Romano Prodi (1999-2004). Antes de llegar a Bruselas, Barnier, diplomado por la Escuela Superior de Comercio de París, fue diputado y senador en su país, ministro de Medio Ambiente (1993-1995), secretario de Estado para Asuntos Europeos (1995-1997), presidente de la Delegación del Senado para la Unión Europea (1998), ministro de Exteriores con Jacques Chirac (2004-2005) y titular de Agricultura con Nicolas Sarkozy (2007-2009).

via La Razón España