La baza en Venezuela: aislar al dictador

La sentencia del Tribunal Supremo de Venezuela que despoja a la Asamblea Nacional de todas sus funciones se ha llevado la condena de Estados Unidos, la Unión Europea y la mayoría de los países latinoamericanos, y ha evidenciado el creciente aislamiento del régimen chavista. Por el contrario, ni China ni Rusia pronunciaron una sola palabra crítica; es más, Moscú expresó su malestar por lo que considera un intento de injerencia en la política venezolana.

La ONU también se ha posicionado y ha pedido al Gobierno de Nicolás Maduro que reconsidere la decisión judicial porque «la separación de poderes es esencial para que la democracia funcione» y Mercosur acordó una reunión urgente para debatir sobre la «grave» situación de este país. Pero la baza más importante se juega en la Organización de Estados Americanos (OEA), con sede en Washington y formada por 34 países, incluido Estados Unidos. Su secretario general, el uruguayo Luis Almagro, volvió a pedir hace dos semanas la aplicación de la Carta Democrática ante el deterioro de las libertades que vive el país caribeño. Si prosperara este instrumento, Venezuela podría ser suspendida de dicho organismo regional, lo que supondría un duro golpe a la maltrecha credibilidad del Gobierno de Maduro, quien ha movilizado su artillería diplomática en los últimos meses para evitar este desenlance. Para aplicar la Carta Democrática son necesarios los votos de dos tercios de los miembros de la OEA. El año pasado, Almagro intentó sacar adelante su propuesta, pero no logró los 24 votos necesarios. Está por ver si la nueva dimensión política en la que ha entrado Venezuela servirá para sumar apoyos, tal y como confía la oposición venezolana. De hecho, Henrique Capriles, uno de los líderes antichavistas, viajó ayer a Washington para pedir que se active la Carta.

Poco a poco, las posiciones con respecto a Venezuela se van moviendo en Latinoamérica. Veinte países de la OEA solicitarán hoy una sesión extraordinaria este lunes para declarar que en Venezuela se ha producido «una ruptura del orden constitucional», informa Efe. Esta semana, esos veinte países se comprometieron a evaluar con «detenimiento» el último informe sobre Venezuela elaborado por Almagro, quien considera que «callar ante una dictadura es la indignidad más baja en la política».

En los últimos 15 meses, Caracas ha perdido el sostén de países clave en la región tras la llegada al poder de la derecha, como sucedió en Argentina y Brasil. Algo similar ocurrió con Perú, el primer país en retirar de forma permanente este jueves a su embajador tras la sentencia que aniquila al Parlamento venezolano. Los grandes apoyos de Maduro vienen de los países del Caribe, vinculados estrechamente a Venezuela desde hace décadas (de quien reciben petróleo a precios ventajosos), y de los miembros del ALBA, especialmente Bolivia, Nicaragua, Cuba y Ecuador, donde el escenario podría cambiar si este domingo gana las elecciones el conservador Guillermo Lasso.

Estados Unidos criticó ayer «el grave revés a la democracia» y pidió elecciones «cuanto antes», pero no exigió la activación de la Carta Democrática. Desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca apenas se ha pronunciado sobre Venezuela, pero dentro de su partido hay un sector que quiere más sanciones contra Maduro y no se conforma con la decisión de Obama en 2015, que declaró a Venezuela «una amenaza para su seguridad nacional».

En Europa, el presidente de la Eurocámara, Antonio Tajani, pidió respeto a la separación de poderes, mientas que España reclamó restablecer las condiciones que permitan un «diálogo efectivo» con la oposición y anunció que llevará al Consejo de Exteriores de la UE del próximo lunes la situación en el país caribeño. Zapatero, que actúa de mediador en la crisis política venezolana, dijo ayer que aún mantiene su confianza «en las posibilidades de diálogo».

via La Razón España

marzo 31st, 2017 by
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