El diario Norte de Ciudad Juárez, donde trabajaba la periodista asesinada en marzo Miroslava Breach, anunció ayer su cierre definitivo. Foto: Especial.

Entre 1986 y1989, un grupo de periodistas y colaboradores decidimos abrir un periódico semanal llamado Ahora; este rotativo reunió al mejor grupo de periodistas que se formó en el Diario de Juárez, encabezado por Elías Montañez, que fue despedido después de las elecciones corruptas y escandalosas que le robaron la gubernatura a Pancho Barrio en 1986.

En aquel entonces sólo existían el Diario y el Fronterizo, de la cadena García Valseca, que acabó con su versión matutina tiempo después para sólo seguir publicando su edición vespertina El Mexicano.

Ante la posibilidad de que a los juarenses sólo les quedara una opción informativa en los próximos años y considerando que una ciudad como ésta (tan grande, tan desigual, tan contradictoria, tan violenta y en constante expansión) no puede tener un solo rotativo, y con evidente dificultades visibles en el horizonte periodístico, Oscar Cantú apoyó generosamente a nuestro semanario, para después emprender su propia aventura periodística-financiera con el diario Norte.

Nuestro semanario cerró la última semana de 1989 porque la venta del periódico y la publicidad privada no bastaron para sostenerlo económicamente, necesitábamos la propaganda y publicidad gubernamental que nunca quisimos aceptar sin su correspondiente indicación de ser publicidad.

Norte supo sobrevivir en el juego empresarial y gubernamental, y publicó campañas oficiales ciertamente, pero fue un espacio valioso para la ciudadanía juarense pues por sus páginas se dieron a conocer los grandes problemas que se han vivido localmente desde 1990 (que no han sido pocos).

En sus páginas se revelaron los feminicidios que impactaron a la ciudad entre 1993 y 2004; fue el único periódico que recibió a Cuauhtémoc Cárdenas en 1989 y su propietario le organizó una de las primeras reuniones con empresarios; dio espacio a Porfirio Muñoz Ledo, a Fox y al Partido Acción Nacional. Allí escribió por muchos años, y sin que le cambiaran una sola línea, Jaime García Chávez; su opinión aparecía domingo a domingo y no era bien visto por los gobernadores ni por los políticos en el poder.

El periódico publicó información riesgosa sobre la tolerancia al narco del Procurador de Justicia durante el mandato de Patricio Martínez, Chito Solís; y en aquella ocasión la ciudadanía activista tuvo que intervenir en la defensa del rotativo.

Durante la guerra contra el narco y al igual que los otros medios, Norte publicó uno a uno los homicidios cometidos en la ciudad, evitando así que Juárez cayera en la muerte silenciosa en la que han caído otros estados; el mismo Oscar Cantú impulsó la iniciativa de construir un observatorio ciudadano para exigir la rendición de cuentas al Gobierno.

Cantú fue compañero de escuela de nosotros (mi Esposa y yo), ahí trabajó mi hijo Alejo como editor y se publicaron algunas colaboraciones mías, además de decenas de entrevistas y opiniones.

Pero tal como le pasó al Ahora, en Juárez no se puede sostener un periódico sin los contratos de publicidad gubernamentales, aún a pesar de que Cantú logró sobrevivir financiera y periodísticamente, administrando y equilibrando la información que publicaba día a día (equilibrios muy difíciles de lograr en las relaciones con los gobiernos del pasado), el nuevo Gobierno del Estado tienen una visión distinta de la relación con los medios de comunicación.

El mandatario Corral canceló la opción de celebrar contratos de información y publicidad millonarios que se tenían pactados con los medios, retirando de golpe el ingreso que sostenía en particular a los periódicos (Cantú denuncia que el Gobierno atrasó más de ocho meses sus adeudos con el diario).

En el momento más profundo de la crisis financiera del Norte se produjo el homicidio de Miroslava Breach, una destacada colaboradora del periódico, dejando en evidencia el riesgo de ser periodista en México. El rotativo no pudo soportar ambas circunstancias.

Desde 2006 Juárez se ha convertido en una ciudad donde se puede asesinar a un periodista y el sicario y quien lo contrató tienen más del 90 % de posibilidades de quedar impunes; es más seguro asesinar a un informante que a un narcotaficante enemigo, y tal sea la tasa más alta de impunidad por gremio, apenas comparable con los homicidios de abogados.

Ciudad Juárez pierde un periódico y los juarenses que de una u otra manera estuvimos cercanos a él perdemos algo más, porque ahí está escrita la memoria de años amargos y dulces. Junto con Norte se fueron esos días de fracasos y glorias.

Finalmente sucedió lo que se quiso evitar hace 25 años: queda un solo diario impreso de gran tiraje en la ciudad; y quién sabe por cuánto tiempo más existirá porque se advierten los mismos problemas financieros.

Tal vez le suceda al periodismo mexicano lo mismo que a los partidos políticos; si no pueden sostenerse con recursos propios el Estado tendrá que participar abiertamente en los medios para garantizar la libertad de expresión.

via Sin embargo