El terrible ataque con armas químicas este martes en Idlib ha hecho dar un giro de 180 grados a la política estadounidense sobre Siria. Hace una semana la Administración Trump parecía aceptar la continuidad del mandato del presidente sirio, Bachar al Asad, y en la madrugada de ayer bombardeó el aeropuerto militar de Shayrat, en la provincia central de Homs. A pesar del gran apoyo de Rusia, Asad necesita de Washington para su supervivencia, ya que sin el apoyo de la coalición internacional, liderada por Estados Unidos, el Estado Islámico (EI) no será derrotado en Siria e Irak. En una jugada inesperada, un total de 59 misiles de crucero Tomahawk fueron lanzados desde dos buques estadounidenses situados en el Mediterráneo.

El régimen de Asad calificó los bombardeos de EE UU de acto «irresponsable» e «imprudente», según un comunicado de Presidencia. «Atacar el aeropuerto de un Estado soberano es un acto oprobioso que demuestra una vez más que las diferentes administraciones no cambian sus políticas más profundas», denunció. Siria afirmó que el ataque hace de Estados Unidos «un socio de los terroristas» del Estado Islñamico y del Frente Al Nusra, actualmente Frente de Conquista de Levante que se desvinculó de Al Qaeda.

Ante esta agresión, el Gobierno sirio confirmó que «ha elevado la determinación de Siria para golpear a estos terroristas fuertemente y continuar la trituración y aumentar el ritmo de trabajo en esta dirección dondequiera que se encuentren en Siria», manifestó el comunicado.

En el ataque estadounidense «también murieron nueve civiles, entre ellos cuatro niños, causó siete heridos y ocasionó importantes destrozos en casas de las aldeas de Shayrat, Hamrat y Manzul», cercanas a la base atacada, según denunció la agencia estatal SANA. Sin embargo, la primera acción militar directa de Washington contra el régimen de Damasco en seis años de guerra no ha traído serias consecuencias por parte de los aliados de Asad.

Moscú, que ha salido en defensa de Damasco, negando que fuera el régimen quien arrojó sustancias químicas sino que provenían de un almacén de «terroristas», minimizó ayer el impacto del bombardeo estadounidense. A pesar de que el Kremlin amenazó con romper su cooperación con Estados Unidos en Siria, anunció que esta acción no traerá una escalada militar. Por su parte, Irán, el otro aliado de Siria, condenó enérgicamente el bombardeo y lo calificó de «peligroso y destructivo».

Desde el bando rebelde, el bombardeo de EE UU fue ampliamente celebrado. El Ejército Sirio Libre (FSA) dio la bienvenida a la acción militar que Washington llevó a cabo sobre el aeropuerto militar de Shayrat y consideró este movimiento como «el primer paso en la dirección correcta». «Los diversos grupos rebeldes sirios consideran que esto es un punto de cambio en la guerra internacional contra el terrorismo». Un alto cargo de los rebeldes sirios hizo un llamamiento para que se lancen ataques aéreos internacionales contra «todas» las bases aéreas del régimen de Asad. «Pedimos que haya ataques conjuntos contra todos los aeropuertos desde los que están siendo atacados los sirios», señaló el responsable de los rebeldes sirios, en declaraciones a Al Hadath.

«Me alegro por este ataque, porque la base aérea de Shayrat fue utilizada para destruir a nuestro pueblo y al alma de nuestro pueblo. Por supuesto que somos felices», dijo Haj, un médico de Idlib. «Hoy, el sol está brillando», agregó. Por su parte, Mohamed Shebed, un activista de Alepo dijo a LA RAZÓN que «espero que la comunidad internacional haga algo para detener los crímenes de Asad, pero no estoy tan esperanzado». «Si los bombardeos no acaban con el régimen y no impiden que Asad siga gobernando en Siria, no significará nada», denunció.

Kassem Eid, que sobrevivió al ataque de gas sarín en Ghouta en 2013, dijo que el bombardeo de EE UU era un «cambio de juego» en la estrategia estadounidense en Siria. «Este podría ser el comienzo de una nueva era, esto podría ser realmente una oportunidad real para la paz en Siria», escribió en un tuit.

Años de inacción de la comunidad internacional, a pesar de la creciente brutalidad del Gobierno sirio, ha dejado a los sirios cansados, por eso muchos piensan que al final se olvidará el episodio y no habrá consecuencias. «Mientras Asad y sus aliados piensen que no hay consecuencias, nunca dejarán de usar sus fuerzas para ganar terreno y nunca habrá una transición política real o un proceso de paz mientras crean que pueden hacer lo que quieran», dijo por teléfono a LA RAZÓN Khaled, un opositor. Por su parte, la Comisión Suprema para las Negociaciones (CSN), principal alianza opositora siria, aplaudió el bombardeo estadounidense y cualquier acto «que proteja a los civiles y disuada los crímenes de Asad y de sus aliados», dijo el portavoz de la CSN, Salem al Muslit.

via La Razón España