Pablo Gómez dice adiós / Qué necesidad / Buenos escenarios

Barrales pretende realinear al PRD
Días oscuros ha vivido el Partido de la Revolución Democrática (PRD) con la salida de sus integrantes que han ido a forma parte de las filas de Morena. En el diario Reforma, su columna de trascendidos Templo Mayor, asegura que: “luego de días aciagos, Alejandra Barrales salió a plantarles cara a sus malquerientes con la demostración de músculo que hizo ayer en el Zócalo. Queda claro que las cerca de 200 mil personas que logró movilizar fueron un mensaje para sus opositores dentro del propio PRD, además de que fue arropada por los principales liderazgos capitalinos. Aquellos que saben lo intenso que ha estado el calor al interior del sol azteca dicen que el acto le sirvió a Barrales para realinear las cosas al interior del partido y, sobre todo, para dejar en claro que todavía hay Presidenta para rato, contrario a lo que algunos ‘Chuchos’ andan diciendo”.

Pablo Gómez dice adiós
Entre los que abandonan al partido del sol azteca está el político Pablo Gómez Álvarez y en la columna de trascendidos Bajo Reserva de El Universal, se asegura que: “por cierto, y metidos en asuntos del perredismo, nos dan a conocer que Pablo Gómez cambia hoy de camiseta. Don Pablo se quita la casaca del PRD para ponerse la de Morena. Y los líderes perredistas tomaron el caso de Gómez con cierta ironía, pues comentan que con la salida del ex dirigente habrá más espacios para los nuevos aspirantes a candidaturas plurinominales. ¿Por qué? Don Pablo se la pasó dos décadas con el sello de ‘pluri’. Más allá de la deserción, algunos amarillos consideran que ‘aunque se esté movilizando, como en la concentración del sábado en la CdMx, el partido en lo interno está destruido, estamos destruidos’. Ese es el diagnóstico…”

López Obrador en su acto político más importante
Quien demostrará la fuerza de sus seguidores este fin de semana es Andrés Manuel López Obrador, pues de acuerdo con la columna de trascendidos, Trascendió de Milenio, dice “que en su mejor momento en mucho tiempo en cuanto a la simpatía del electorado, este domingo Andrés Manuel López Obrador encabezará el acto político más importante de cara a la elección de 2018. Y lo hará en la delegación Cuauhtémoc, que gobierna su amigo Ricardo Monreal, en lo que parece un guiño del líder nacional de Morena hacia el zacatecano desde el Monumento a la Revolución”.

Qué necesidad
¿Cuál es el impacto económico cuando hay personajes que ocupando cargos importantes en instituciones públicas y no son los más adecuados? En el Reforma, el economista Juan E. Pardinas, escribe que: ” […] este viernes, la agencia de servicios financieros Nomura publicó un breve y ominoso reporte sobre la designación de Paloma Merodio: ‘En nuestra opinión perder credibilidad en la calidad de los datos afecta negativamente la percepción de riesgo crediticio… Esto es semejante a perder la credibilidad del banco central… […] Una persona con una corta trayectoria profesional puede ser capturada por (intereses) del gobierno comprometiendo la independencia de la institución… […]’. Esta nota de Nomura ya fue leída por muchas personas que definen los destinos de millones y millones de dólares en inversiones globales. Una de las principales preocupaciones y ocupaciones de la Secretaría de Hacienda debería ser mejorar las perspectivas de las calificaciones de riesgo crediticio sobre nuestro país. Desde el año 2013, México perdió la tradición de un manejo cauteloso de las finanzas públicas. El relajamiento de esas precauciones fiscales no pinta señales auspiciosas para las percepciones de riesgo financiero de nuestra economía. Una eventual baja de calificación aumentaría el costo del crédito e inyectaría incertidumbre sobre las inversiones en México. Hacienda no va a poder regresar súbitamente a los niveles de deuda pública que teníamos a fines del sexenio pasado, pero sí podría tener mucho más cuidado sobre los liderazgos en las instituciones que dan certidumbre a los mercados y al funcionamiento de la economía. Esta semana fue el INEGI, en la segunda mitad del año será el Banco de México. El INEGI es una gran institución […]. El funcionamiento de la democracia y los mercados dependen de la confianza que generan las instituciones encargadas de proveer información sobre votos y precios. Como música de fondo a esta desafortunada semana en la vida de las instituciones nacionales escucho un clásico del Divo de Juárez: ‘Pero qué necesidad, para qué tanto problema’”.

Buenos escenarios.
En el Excélsior, su columna de trascendidos, Frentes Políticos, asegura que: “en una semana azarosa en términos internacionales debido a, entre otras cosas, los misiles lanzados a Siria por Estados Unidos, el peso mexicano no se debilitó, por el contrario, se recuperó y esto fue gracias en gran parte a que el petróleo continúa subiendo de precio, lo que siempre ayuda a México en general. También influyó la mezcla Brent, que se ubica a 55.09 dólares; el West Texas Intermediate a 52.21, y a que marzo no fue un buen mes para el empleo en la Unión Americana, lo que debilita al dólar e impulsa al peso. El analista Scott Petruska, del banco Silicon Valley, dio sus pronósticos para el peso de aquí hasta 2018 y afirma que “lo peor ya pasó”. El miedo se diluye”.

Congruencia para salvar vidas
A propósito del aparatoso accidente automovilístico que le costó la vida 4 personas, en El Universal, su Editorial, asegura que: “en un entorno tan viciado por la ilegalidad y los actos de corrupción parecería que infringir un límite de velocidad o pasarse un alto son cuestiones cuya trascendencia es nula. Sin embargo, es desde el respeto a estas normas tan básicas de convivencia social que se construye la idea de legalidad en las sociedades. En ocasiones, culpar al que detenta la autoridad es la respuesta sencilla que algunos dan para explicar muchos de los problemas que aquejan a la población. Pocas veces el ciudadano reflexiona sobre las faltas que comete […] y como dichas faltas contribuyen al deterioro del entorno social […]. El accidente ocurrido el 31 de marzo pasado sobre Paseo de la Reforma es uno de muchos ejemplos que, a diario, evidencian la falta de cultura cívica —y vial— que impera en muchas ciudades del país. No tendría que ser necesario que una infracción termine en tragedia para que la sociedad condene las violaciones al Reglamento de Tránsito; es necesario que el ciudadano asuma la parte de responsabilidad […]. Si una medida como las fotomultas […] no es bien aceptada por gran parte de la sociedad, ésta debería demostrar, a manera de protesta y propuesta cívica, que sabe bien respetar el reglamento en la materia. Podría parecer un tema menor, pero si se toma en cuenta que los accidentes de tráfico de vehículos de motor —así listado por el Inegi— son la cuarta causa de muerte en el país, el tema se reviste de una importancia primordial. El conductor debe saber que se encuentra ante una inmensa responsabilidad al ponerse tras el volante y tomar su parte del trabajo […]. El ciudadano debe estar consciente que faltar a una regla, sea la que fuere, es ya un acto que violenta y desgarra el tejido social. No existen faltas o infracciones ‘pequeñas’; todas dañan por igual la sana convivencia entre ciudadanos. No se puede juzgar a las autoridades con una mano mientras con la otra se dejan de respetar reglas tan básicas como las viales. La congruencia en este sentido abonará a que se eviten accidentes, se salven miles de vidas y se demuestre que la ciudadanía puede poner el ejemplo en un cambio de raíz”.

También,  en Milenio, el columnista Martín Bonfil Olivera, escribe sobre el reciente choque en Reforma  y señala que: “hace mucho que la opinión pública no se conmocionaba tanto por un accidente automovilístico […]. En parte por lo aparatoso del accidente […]. Pero constantemente ocurren accidentes similares en el país, sin que susciten tal interés. […] quizá el factor que más llamó la atención haya sido la difusión viral de las fotos y videos que mostraban, en toda su crudeza, lo acontecido. Se ha desatado una gran variedad de comentarios y discusiones. […]. Pero en mi opinión lo esencial es la responsabilidad del conductor […]. Y es que el individuo debió haber sabido que conducir un vehículo de 1.7 toneladas a unos 180 km/hora (la velocidad exacta varía según la fuente) era una grave imprudencia. He aquí, quizá, lo más básico del problema: el conductor carecía —como carece la gran mayoría de la población mexicana— de las nociones básicas respecto a las leyes newtonianas del movimiento. Cierto: uno estudia en la escuela principios tan elementales como que la inercia de un objeto en movimiento —su tendencia a seguirse moviendo— depende de su masa y velocidad, o que la resistencia de los objetos tiene límites que también se relacionan con su masa y velocidad al chocar con otro cuerpo. Pero las leyes de la física, como tantos conceptos científicos, no forman parte de nuestros instintos. Todos sabemos cachar una pelota que se nos arroja, y lo hacemos sin pensar en los cálculos que realizamos instantáneamente. Pero no sabemos instintivamente que por encima de cierta velocidad las llantas de un auto pierden agarre sobre el pavimento, o que el impacto puede partir en dos un coche y decapitar a una persona. Para eso necesitamos estar educados. […]. El accidente de Reforma fue causado también por la falta de una cultura científica elemental por parte de los conductores. Ojalá que el caso sirva para que todos, como sociedad, comencemos a hacer algo al respecto”.


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via Sin embargo

abril 9th, 2017 by
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