“En conjunto, la tecnología y la integración global explican cerca del 75 por ciento de la caída de la remuneración del factor trabajo en Alemania e Italia; y cerca del 50 por ciento en Estados Unidos”, afirman los autores sobre el periodo entre 1980 y 2015.

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde. EFE/Armando Babani

Washington, 10 abril (EFE).- La mitad del declive de los ingresos de los trabajadores en las economías avanzadas desde 1980 se debe al progreso tecnológico, mientras que la integración global es responsable en mucha menor medida, indicó hoy el Fondo Monetario Internacional (FMI).

“En las economías avanzadas, cerca de la mitad el descenso del porcentaje de lo ingresos de los trabajadores tiene su causa en el impacto de la tecnología”, subrayó uno de los capítulos analíticos del informe de Perspectivas Económicas Globales del Fondo.

El reporte achaca esta tendencia “a una combinación del rápido progreso en las tecnologías de la información y comunicación y a que un gran número de las profesiones pueden ser fácilmente automatizadas”.

Asimismo, reconoce que “la integración global también jugó un papel en este proceso”, especialmente a través de la “deslocalización de ocupaciones que exigen mucha mano de obra” aunque matiza que “su contribución (a la caída de los ingresos de los trabajadores) se estima que ronda la mitad de la de la tecnología”.

Para las economías emergentes, sin embargo, el FMI sostiene que los efectos de ambos factores han sido “mucho más benignos”, al aumentar la productividad y el crecimiento, y como consecuencia han permitido elevar “los estándares de vida y salir a millones de personas de la pobreza”.

“En conjunto, la tecnología y la integración global explican cerca del 75 por ciento de la caída de la remuneración del factor trabajo en Alemania e Italia; y cerca del 50 por ciento en Estados Unidos”, afirman los autores sobre el periodo entre 1980 y 2015.

En este sentido, el FMI reconoce que “a medida que el crecimiento sigue siendo menor a lo esperado tradicionalmente en muchos países avanzados, existe el reconocimiento que los beneficios de la actividad económica no han sido compartidos de manera general y han fortalecido un rechazo contra la integración e impulsado el apoyo de políticas aislacionistas”.

La institución dirigida por Christine Lagarde evita, no obstante, mencionar en el documento expresamente al presidente estadounidense, Donald Trump, quien ganó las elecciones de noviembre pasado sobre una agenda de proteccionismo y nacionalismo económico, particularmente crítico con países como México y China.

El próximo 18 de abril, el FMI dará a sus esperadas proyecciones macroeconómicas globales, en el arranque de la asamblea de primavera que reunirá en Washington a los líderes económicos globales, y en la que se espera que las críticas frontales de Trump al comercio y la globalización centren las discusiones.


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