Antonio Tajani: «La gente vota al populismo porque no les hemos dado soluciones»

Antonio Tajani recibe a LA RAZÓN en su despacho de la Eurocámara tras sustituir en el mes de enero a Martin Shulz. Su equipo le define como un hombre cercano, obsesionado por reducir la brecha que separa a los ciudadanos europeos de las instituciones, quizás porque tiene una de las biografías más peculiares dentro de los altos cargos comunitarios: fue periodista durante 20 años, es oficial del Ejército del Aire italiano y cofundador de la Forza Italia de Berlusconi. Ocupó el puesto de comisario de Transportes e Industria con José Manuel Durao Barroso, cuando se ganó el apelativo de «comisario español» por defender a nuestro país en varios conflictos.

–El Brexit ha comenzado con un choque de trenes. ¿Quién tiene más que perder ante una ruptura abrupta?

–Estoy en contra de la división entre Brexit duro o blando. Brexit es Brexit. Es un papel muy complicado, hay muchos dosieres técnicos y un marco político. Lo importante es concluir bien el acuerdo con Londres para poder seguir estableciendo relaciones comerciales con ellos y después vamos a decidir cómo podemos arreglar las relaciones futuras. No es lo mismo ser miembro de la Unión Europea que estar fuera de ella. A pesar de esto, Londres deja la UE, pero no Europa porque es un país europeo. Compartimos la colaboración en diferentes dosieres. Están en la OTAN y la mayoría de los países europeos también, la lucha contra el terrorismo es una lucha mundial. Ellos y nosotros no podemos defendernos sin cooperación.

–¿También ha interpretado que en la carta de Theresa May hay un amenaza velada a dejar de cooperar en este punto si no se alcanza un buen acuerdo comercial? ¿Cuáles son sus impresiones tras reunirse con ella?

–El ministro de Exteriores británico lo ha negado. Para nosotros no se puede cuestionar la lucha contra el terrorismo porque es una prioridad y no puede ser un problema del Brexit. Cooperamos con todos los países del mundo. El resultado de la reunión con la «premier» fue positiva. Queremos defender de manera contundente los derechos de los ciudadanos, tanto los europeos que viven en Reino Unido como el caso contrario. Queremos trabajar juntos, ése es el mensaje más importante y es un buen comienzo.

–Parece que la Eurocámara está dispuesta a hacer el papel de «poli malo» en las negociaciones del Brexit. Han fijado el plazo del acuerdo de transición en sólo tres años. ¿No es demasiado corto?

–¡Tres años es mucho tiempo! Trabajamos como una institución que defiende los derechos de los ciudadanos que viven en Europa. La carta de May es muy clara. Ella también quiere defender los derechos de los ciudadanos, así que compartimos la misma posición. Nosotros no somos ni los malos ni los buenos, defendemos los intereses de los europeos. Hay un negociador, Michel Barnier, que no es de la Comisión o del Consejo, sino de toda la UE. Vamos a ayudar a poner sobre la mesa nuestras propuestas, ideas y la cooperación total. El PE votará a favor o en contra del acuerdo, nuestro trabajo es importante para ayudar a Barnier y a la UE. Verhofstadt va ser el coordinador de todos lo grupos políticos, pero van a ser todos los eurodiputados y comisiones parlamentarias las que ayuden a la UE a concluir bien este acuerdo. No soy ni duro ni flojo, sino partidario de defender fuerte y con inteligencia los intereses europeos.

–¿Son equiparables el caso de Cataluña y el de Escocia?

–No, no es lo mismo. Si Escocia deja de ser un miembro de la UE al hacerlo Reino Unido, es un problema del país y no del bloque comunitario. Si Escocia en un futuro quiere volver a ser parte integrante de la UE y, lo solicita, va a ser un país candidato como los otros. Es muy diferente porque Cataluña es una región de un país europeo, hay una Constitución que es derecho europeo y nosotros no podemos cambiar las reglas. Es un problema español. Si la Constitución lo prohíbe, nosotros lo admitimos. No puede hacerse un referéndum.

–¿Está de acuerdo en que España tenga poder de veto sobre Gibraltar en la situación post Brexit?

–Es muy claro lo que ha dicho el Consejo. No se pueden hacer acuerdos sobre Gibraltar sin España. Me parece correcto.

–¿Cómo debería funcionar una Europa de varias velocidades? ¿Qué países podrían acompañar a los cuatro grandes?

–No creo en el concepto «núcleo duro». Creo que algunos países pueden ir más avanzados que otros para ayudar y abrir la puerta en el futuro,porque son más fuertes. Por ejemplo, en el tema de Defensa, si en estos países comienza la estandarización industrial, pueden invitar al resto y después ir hacia adelante. Si empezamos por el momento con una cooperación más fuerte, más adelante, puede haber un ejército europeo. Esto no es ir en contra de Europa. Todos los países firmaron la Declaración de Roma en el 60ª aniversario que celebramos el 25 de marzo. Si el grupo de países que quiere ir hacia adelante va en contra de los otros me parece mal, no si esto es sólo el punto de partida y ayudan al resto después.

–¿Por qué el proyecto europeo no ha cuajado en muchos de los nuevos socios? Polonia, por su peso demográfico y económico debería formar parte de esa vanguardia, pero sus autoridades parecen empeñadas en poner palos en las ruedas…

–Es importante comprender la historia de esos países después de 50 años de dictadura comunista que mató la identidad nacional. Ellos intentan defender el orgullo de ser polacos. También hay problemas en la frontera con Hungría por el problema de la migración. Creo que no van a dejar la UE, en Polonia mucha gente se ha manifestado en las calles a favor de Europa. Hay posiciones diferentes, pero la diversidad es la fuerza de Europa. Lo más importante es la cultura y los valores que compartimos, a pesar de que son momentos complicados.

–¿Cuáles son las causas del malestar de la ciudadanía con sus gobernantes y el auge de los populismos? ¿Qué se puede hacer?

–No sólo hay que pensar en los populismos, sino porqué los ciudadanos les votan. La causa es que no hemos dado una buena respuesta. Algunas veces, las instituciones europeas no son capaces de buscar soluciones para los ciudadanos y, en otras, no explican bien lo que hacen. En Europa hay una ancha distancia: nosotros estamos aquí y ellos allí.

–Con nosotros se refiere a las instituciones, los políticos, los funcionarios…

–Yo no soy funcionario. No, no.. Yo soy siempre periodista y político.

–¿Se podía haber gestionado mejor la crisis? Se ha hecho un especial hincapié en la austeridad dejando a muchas personas en una situación difícil…

–Creo que sí. Es importante reducir la deuda pública porque también en mi país es un desastre, pero no podemos reducir la deuda pública sin prestar atención a la economía real. Creo que Europa no hizo lo suficiente para reindustrializar Europa. Yo fui comisario y lo intenté, pero se podía haber hecho antes y ahora se podría hacer más: ayuda a las pymes, el acceso a la financiación, la sinversiones, los autónomos… Está el Plan Juncker, pero se podría hacer más. Trabajar más a favor del turismo, defender la industria europea… Creo que Europa trabajó mucho y bastante bien. A mí no me gusta la palabra austeridad, prefiero rigor, pero con rigor y sin crecimiento, no se hace nada.

– La CE está decidida a profundizar en el denominado pilar social, ¿no podía haberse hecho antes? No sólo hablamos de reindustrializar Europa, sino de mecanismos de solidaridad europeos.

–Al final es lo mismo, trabajamos hacia el mismo objetivo. Con la reindustrialización, el objetivo no es la industria, sino que haya menos paro. Por eso es política social. Yo trabajé siempre con los sindicatos para organizar la reindustrialización. Es la misma estrategia. Hay 24 millones de pymes en Europa que crean trabajo.

–¿Hemos fracasado en la gestión de la crisis griega? De hecho, no es un capítulo cerrado. ¿Debe Alemania asumir la posición del FMI para aliviar parte de la deuda helena o sentaría precedente?

–Buscaremos soluciones positivas. No es fácil: decían que estábamos cerca de la muerte, el fin del mundo no llegó. Se puede trabajar bien y buscar soluciones, hablar menos y trabajar más.

–¿Considera que tras las elecciones en Austria y Países Bajos y la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas el populismo ha tocado techo?

–Creo que sí. No es mi trabajo hacer campaña a favor o en contra, pero creo que el populismo si trabajamos bien, va a perder. No creo que a los franceses les guste dejar Europa, dejar el euro. De hecho, ahora Marine Le Pen ha dejado de hablar de un referéndum para abandonar Europa.

–¿Sería el final de la UE si Le Pen gana las elecciones en Francia?

–Debido a mi cargo, soy neutral, pero yo creo que no pueden ganar los populistas.

–Más de un 40% de franceses ha votado opciones euroescépticas si contamos a los partidarios de Mélenchon. ¿Le preocupa? Esos votantes no van a desaparecer aunque gane Macron…

–No debemos subestimar el voto a Le Pen porque es un indicador del descontento ciudadano, especialmente en Francia, pero también en otros países. La única respuesta al populismo es demostrar mediante logros concretos que estamos trabajando juntos para una Europa que da buenos resultados.

–Tanto Macron como Schulz abogan por una UE fuerte. ¿Aún se pueden ganar elecciones defendiendo a Europa?

–En Alemania todos hablan de Europa, Merkel también. Macron es nuevo, por eso creo que va a ganar, y es proeuropeo.

–¿Le gusta Macron? ¿Le ve un líder del futuro?

–No es de mi partido, pero si hablamos de Europa es un político que trabaja a favor de Europa.

–¿Habrá un impulso en el proyecto europeo después de las elecciones alemanas de otoño?

–La polarización Merkel-Shulz va a reforzar la posición más europeísta. Alemania es el país más grande, la locomotora de la UE, es importante que les vaya bien porque hay muchas empresas italianas y españolas que trabajan con alemanas. La estabilidad es lo más importante. En este momento, es lo más complicado, hemos hablado del Brexit, pero hay otros temas como inmigración, terrorismo y crisis económica. A esto se suma las relaciones económicas con EE UU, África, Rusia, China y Latinoamérica. Este partido es muy complicado, podemos competir e intentar ganar si jugamos juntos.

–La situación de Dijsselbloem es insostenible. Ha plantado incluso a la Eurocámara en varias ocasiones, aunque esta semana ha acabado compareciendo. ¿Qué se puede hacer para forzar su dimisión? ¿Sus declaraciones muestran que la brecha entre el norte y el sur aún sigue abierta?

–No es el poder de la Eurocámara, eso corresponde a las capitales europeas. Pero el jefe de una organización tan importante, aunque no haya una obligación formal –me parece que es de educación– no rechazar la invitación. No me gusta su respuesta, le invité a hablar en una sesión sobre Grecia porque si tú pides sacrificios a los europeos, no puedes políticamente no expresar tu decisión a los representantes de los grupos europeos. Todos los grupos políticos, 751 eurodiputados se enfadaron. Todos. Por eso envié una carta dónde dije que para nosotros no es correcto. Con relación a sus palabras son racistas y sexistas. Yo soy un hombre del Sur, pero no tengo nada en contra de un alemán, un inglés o un holandés. Somos todos europeos.

–¿Le gustaría Luis de Guindos como futuro presidente del Eurogrupo?

–No es mi trabajo, pero creo que el ministro españo de Economía es muy capaz. No puedo promover su candidatura, pero le conozco, es un buen ministro.

–Ha dicho en varias ocasiones que el papel de España va a verse incrementado en Europa tras el Brexit, ¿comparte como dice Guindos que nuestro país esta infrarepresentado en los puestos europeos?

–He dicho varias veces que cuando Reino Unido abandone la UE, Italia, España y Polonia van a alcanzar una posición más fuerte porque son países que pueden ir adelante en algunos sectores como defensa junto a Alemania y Francia. España es importante porque su mirada también abarca Latinoamérica y nunca lo ha perdido de vista. Nuestra política exterior es también importante en África y Latinoamérica tanto a nivel industrial como de materias primas, turismo… Por eso creo que España va a subir, va ser un país importante. No creo que los puestos institucionales expliquen la fuerza de un país. Además, España ha tenido tres presidentes del Parlamento Europeo, yo soy el primer italiano en este puesto.

via La Razón España

abril 29th, 2017 by
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