Los líderes republicanos tratan de impedir la candidatura al Senado de un acusado de abusos sexuales

Iba a ser cosa de un paseo para los republicanos: elecciones especiales el 12 de diciembre. En juego el asiento que dejó vacante en el Senado en representación del conservador estado de Alabama Jeff Sessions, actual fiscal general del estado. Entonces, ni siquiera se sabía fuera de Alabama el nombre de contrincante demócrata, Doug Jones.

En cambio, el jueves todo cambió cuando el periódico “The Washington Post” publicó en exclusiva que el candidato republicano Roy Moore, de 70 años, había acosado sexualmente a tres adolescentes de entre 14 y 18 años cuando tenía 32, así como a otra mujer. Entonces, este escándalo hizo que Moore y el Partido Republicano de Alabama se enfrentaran al “establishment” conservador al desoír a los líderes de la agrupación, que le solicitaron que se retirara de la carrera.

A las denuncias se sumó ayer una quinta mujer, Beverly Young Nelson, que ahora tiene 56 años, que detalló en una rueda de prensa acompañada por su abogada Gloria Allred que en 1977 trabajaba en un bar frecuentado por Moore, quien entonces rondaba la treintena y era fiscal de distrito. La mujer, natural de Alabama, ha confesado que una noche Moore se ofreció a llevarla a casa, y fue en el mismo vehículo donde abusó de ella, tocándole los pechos, bajándole los pantalones y guiándola hacia su entrepierna agarrada del cuello. Tras un forcejeo, Moore dejó marchar a la joven y, según su testimonio, le advirtió de que nadie la creería si se atrevía a denunciarlo, ya que él era el fiscal del distrito y ella solo una “cría”.

Ante tal escándalo, los líderes de la Cámara Alta empezaron ayer a buscar alternativas para echar Moore del Senado, después de que una quinta víctima se uniese a la lista de acusaciones. El líder de la mayoría republicana del Senado Mitch McConnell, de Kentucky, valoró votar con los 48 demócratas de la Cámara la expulsión de Moore, una vez que se convierta en senador en caso de que gane las elecciones. Su victoria en las elecciones especiales es posible a pesar de las acusaciones. Apenas le han afectado en las encuestas de su estado. Incluso, le han salido defensores. Entre ellos, destaca el censor de cuentas del estado de Alabama Jim Zeigler, que indicó que “miren a José y María. Se convirtieron en los padres de Jesús. No hay nada inmoral o ilegal aquí. Quizá, poco habitual”, indicó Zeigler en referencia a la tradición cristiana a pesar de que en las Sagradas Escrituras se considera que la Madre de Dios es virgen.

Por ello, se contempla que una vez que Moore asuma su cargo, según la Constitución de Estados Unidos, los senadores puedan censurarlo o expulsarlo tras una votación que necesita como mínimo las tres cuartas partes de la Cámara Alta. Es decir, al menos 67 a favor de los 100 votos del Senado. Es una medida que no se ha tomado desde la Guerra Civil en Estados Unidos. Pero, ayer el senador republicano de Colorado Cory Gardner, presidente del comité a cargo de elegir a las senadores conservadores, indicó estar a favor de proceder de esta forma para evitar que Moore forme parte del Congreso. “El Senado debe expulsarle porque no cumple los requisitos éticos y morales del Senado de Estados Unidos”, explicó Gardner.

Mientras, en la Casa Blanca, también se empezó a valorar cómo impedir que Moore llegue a Washington. Incluso, se sopesó nombrar a Sessions de nuevo senador de Alabama. De esta forma, se solucionarían varios problemas en la capital. El presidente Donald Trump no está a gusto con Sessions, y para el viejo senador sería una vuelta digna a su estado después de un corto período de tiempo en Washington.

via La Razón España

noviembre 13th, 2017 by
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