Policías reconocen que hay corrupción en su corporación; enfrentan abuso sexual y bajos salarios

El sistema de desarrollo policial en México es inexistente en los hechos. Los policías trabajan con salarios precarios y casi la mitad de ellos no ganan ni 10 mil pesos. El 70 % nunca ha recibido un ascenso, 16 % ha sido víctima de abuso sexual y, por si fuera poco, varios son obligados a hacer labores que nada tiene que ver su trabajo, como recoger basura o hasta ir a votar por un candidato.

Estos resultados arrojó una encuesta aplicada a los policías de todos los estados denominada ¿Qué piensa la Policía?, y que forma parte del estudio denominado Índice de Desarrollo Policial elaborado por la organización Causa en Común.

Es estudio desnuda las carencias en las que trabajan los integrantes de las corporaciones policiales, tanto en materia de preparación y desarrollo, como en equipamiento.

Por ejemplo, poco más del 45 % de los policías tiene un salario por debajo de los 10 mil pesos, mientras que el 39% percibe un salario de entre 10 y 15 mil pesos mensuales. Solamente el 15 % de los encuestados reconoció que tiene un salario por encima de los 15 mil pesos.

Tener bajos salarios es un problema para los policías pero lo es más cuando tienen que pagar por sus propios materiales de trabajo. El 41 % de los elementos estatales ha tenido que poner de su bolsa para comprar botas; el 38 % para comprar su uniforme;  32 % ha tenido que pagar con su sueldo la papelería para informes; el 26 % pone de su dinero para hacer reparaciones a la patrulla.

El 20 % de los policías también ha tenido que gastar en cartuchos para sus armas; otro 12 % gasta en gasolina para sus vehículos y el 11 % en algo vital: chalecos antibalas.

¿Qué hay de tener un futuro y progreso como policía? Difícil, pues el 61 % de los policías desconoce por completo cuál es el procedimiento (si es que existe) para obtener ascensos, y de hecho, el 36 % de los agentes considera que los ascensos llegan por “recomendaciones” y no por méritos.

¿Un ascenso? 68 % de los elementos reconoció que nunca ha tenido uno en toda su carrera mientras que un 14 % señala que el ascenso que tuvieron fue hace más de tres años. Solo un siete % de los policías ha recibido un aumento en su último año de trabajo.

Si hablamos de estímulos económicos o algún tipo de reconocimiento por su labor, la realidad es todavía peor. El 89 % de los agentes asegura que nunca ha recibido este tipo de incentivos.

Multiusos, vulnerables y prejuiciosos

La labor de un elemento de Seguridad Pública es prevenir el delito en cualquiera de sus manifestaciones. Pero los policías en México son utilizados frecuentemente para trabajos que nada tienen que ver con su responsabilidad.

Los resultados de la encuesta ¿Qué piensa la Policía? evidencian, por ejemplo, que el 15 % de los uniformados reconoce que ha sido utilizado para “encargos personales” de sus jefes, o sea de mandaderos. Inluso, al 9.5 % le encargan recoger basura o destapar coladeras.

7% de los policías reconoce que le han pedido hacer encargos hasta para familiares del mando superior. Al 5% lo han puesto a hacer trabajos de mantenimiento en sitios públicos y a otro 5 % le ha ordenado ir a votar por un candidato en elecciones.

Tres de cada 10 agentes aseguró haber sido objeto de humillaciones durante su época como policía, y un porcentaje siimilar afirmó haber padecido algún tipo de discriminación.

16 % admitió un abuso sexual en su carrera y otro 15 % reportó abusos físicos en el trabajo.

Para 4 de cada 10 policías en el país hay corrupción en la corporación donde trabaja, 30% no sabe si la hay, y el resto lo niega.

Causa en Común advierte también una actuación prejuiciosa de los agentes por una preparación inadecuada, pues tres de cada 10 elementos sustuvieron que la identificación de personas sospechosas la hacen por su apariencia, ya sea por la vestimenta o por su apariencia física.

Marcela Figueroa, investigadora de la organización, señala que los resultados de esta encuesta dejan en claro tanto las deficiencias en la formación de los policías estatales en nuestro país así como el desconocimiento pleno de las condiciones en que desarrollan su profesión.

“No hay carrera policial en este país pero no solo eso. Los policías no conocen sus derechos ni sus obligaciones y eso es gravísimo. Muchas veces las corporaciones si pueden tener ciertos procesos pero los agentes no los conocen y eso es igual a cero”, dijo.

Policías al vapor; urge gastar mejor

Laura Carrera Lugo, coordinadora del Sistema de Desarrollo de la Policía Federal confirmó que las deficiencias identificadas en el estudio de Causa en Común son reales aun cuando se han hecho esfuerzos para tratar de revertir esta situación.

En su intervención en el Foro Sumemos Causas, tras la presentación de resultados de la encuesta, la funcionaria y especialista reconocía que el diseño de la carrera policial en el papel se quedó a medias lo que contribuye a que los avances en los hechos sean mínimos.

Una situación que ha hecho más evidente y profunda esta deficiencia es la necesidad que tiene el país de más uniformados ante las condiciones de inseguridad, lo que provoca que la formación y capacitación sea raquítica. Se pondera cantidad sobre calidad.

“Muchas veces lo que quieren las autoridades políticas es cocinar policías de un día para otro, capacitándolos desde 15 días hasta seis meses en el mejor de los casos, cuando en realidad el mínimo que marcan los estándares de capacitación, pero el mínimo debe ser de un año”, subrayó.

La especialista en temas de seguridad Elena Azaola Garrido dijo que ni siquiera se puede hablar de un tema de recursos económicos pues en los últimos años el presupuesto para la seguridad se ha incrementado. Lo que si se necesita, en cambio, es gastar mejor esos recursos.

“Hay que hacer ver a las autoridades que tienen que dar respuestas a las necesidades de los policías como una condición ineludible para que hagan su trabajo los policías”, dijo la experta, que además estimó conveniente – como varios especialistas más – que se revise la seguridad social de los policías pues sus derechos, de acuerdo con el apartado B del artículo 123 constitucional, se encuentran acotados.

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

via Animal político

noviembre 14th, 2017 by
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