Maduro ordena reprimir las protestas por falta de comida

A tan sólo unas horas de que culmine 2017 y con cita con las elecciones presidenciales del próximo año, el presidente Nicolás Maduro quiere atajar cualquier escenario que lo enfrente con más violencia y protestas como las que ocurrieron en el país entre abril y julio. En su mensaje a las Fuerzas Armadas, el mandatario demostró que no le temblará la mano y exigió mano dura con quienes atenten contra la paz. «Nunca más guarimbas (protestas callejeras). Planes preventivos. Quien ose mandar a las guarimbas, mano dura de inmediato, no más guarimba, no más violencia. Venezuela ha hablado con claridad, ¡queremos paz! No podemos bajar la guardia, compañeros», espetó Maduro.

La advertencia la lanzó en medio de una ola de protestas por la falta de comida, electricidad, agua, gasolina y dinero en efectivo, que se vienen desarrollando en diferentes ciudades de Venezuela en plenas fiestas navideñas. En Caracas, zonas populares de tradicional apoyo al chavismo como Catia, La Vega y la Cota 905 se alzaron para exigir el pernil o pata de cerdo (plato típico navideño en Venezuela) que prometió el Gobierno a los sectores más desfavorecidos, pero también porque no ha llegado la caja de comida que el Estado vende habitualmente a precios reducidos. Las manifestaciones se han replicado, con pequeños focos, en estados del interior de Venezuela como Guárico, Yaracuy, Sucre, Táchira, Monagas y Bolívar.

Maduro respondió que no pudo cumplir con la entrega de los jamones por un bloqueo internacional por parte de Portugal. Diosdado Cabello, el segundo hombre del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela, señaló a Estados Unidos como responsable de la escasez, y Freddy Bernal, el encargado del ente que vendería el cerdo, dijo que estaban incautados en la frontera con Colombia. En respuesta a las acusaciones, el ministro de Relaciones Exteriores de Portugal, Augusto Santos Silva, afirmó que su país no tiene poder para sabotear el jamón. El centro de la disputa está en que Venezuela debe, desde el 2016, 40 millones de euros a Raporal, empresa portuguesa de cárnicos que exportaba los jamones.

Mientras el Gobierno se excusa ante su ineficiencia, los ciudadanos se enfrentan a grandes dificultades para terminar el año. En las protestas de estos días se oyen abiertas consignas contra Maduro y su Gobierno; la gente reclama el derecho a la alimentación y pide respuesta a los gobernadores y alcaldes del chavismo electos en los últimos meses. «Nos engañan, no nos llega la comida, estamos cansados. Se burlan de nosotros. Le dimos el voto, tienen gobernadores, alcaldes. ¿Dónde están?», lamentó María Cacique, una mujer que vive en Catia. En la misma manifestación de ayer, Yexica Pérez señaló que, como chavista se siente burlada. «Mira todo lo que nos hacen, siendo chavistas y estando con la revolución. Nos piden voto y voto tienen. No podemos seguir con esta sinvergüenza de algunos pocos. La revolución no es esto y nosotros los seguiremos apoyando en la medida en que respondan a nuestras necesidades», agregó.

La Guardia Nacional y la Policía Nacional Bolivariana tienen la orden de dispersar cualquier alteración del orden público. Desde el pasado 23 de diciembre se han contabilizado ya no menos de 50 manifestaciones por hambre a lo largo del territorio nacional.

Tampoco hay dinero circulante en efectivo por la incorporación, por la inflación, de nuevos billetes al circuito monetario. La estatal Petróleos de Venezuela ordenó regular la venta de gasolina a 30 litros en algunos estados; hay zonas que pasan entre ocho y doce horas sin luz y semanas enteras sin agua; hay escasez de carne y pollo para la cena de fin de año y de acuerdo al Centro de Documentación y Análisis Social (CENDAS) son necesarios 1.774.902 de bolívares (13,6 euros) y seis veces el sueldo mínimo venezolano, para poder cocinar las tradicionales hallacas (plato típido de Navidad).

Juan Andrés Cordero, de 28 años, que despacha bolsas en un supermercado y apenas gana 177.507 bolívares (1,3 euros), contó a LA RAZÓN que no tiene medios para poder celebrar el fin de año con su familia. «En casa este año nuevo cenaremos arroz y lentejas y tampoco hay mucho que podamos hacer. Por ejemplo, si me compro un refresco se me descuadra toda la quincena», afirma.

La Mesa de la Unidad Democrática consideró que Venezuela tendrá un final de año triste y doloroso, y un comienzo de otro tan difícil y peligrosamente incierto. «Nadie debe engañarse. 2018 va a ser el año más duro y difícil que hayan enfrentado los venezolanos. La crisis económica y social tendrá mayor fuerza y será la gran protagonista. En segundo lugar, se avecina el reforzamiento de una nueva estrategia represiva a través de la fraudulenta Constituyente», advirtió la oposición.

via La Razón España

diciembre 29th, 2017 by
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