Estos son los cuatro tipos de personalidad, ¿cuál es el tuyo?

Colérico, flemático, melancólico, sanguíneo… Eso eran los cuatro temperamentos del ser humano según Hipócrates. Los sanguíneos son personas con humor variable e inestable; los melancólicos suelen aparecer como tristes y soñadores; los coléricos son impulsivos, violentos y los felmáticos pasan por demorar apáticamente sus decisiones

2.500 años después de aquella definición hipocrática, la ciencia sigue preguntándose en cuántas categorías puede clasificarse la personalidad humana.

Un nuevo estudio publicado por la Northwestern University ha analizado el comportamiento de un millón y medio de personas para generar una nueva clasificación con más datos de los que nunca antes se habían podido utilizar. Y, tal como era de esperar, los datos arrojan que existen algunos tipos de comportamiento que sirven para explicar la psique de todos los individuos y pueden considerarse tipologías de la personalidad. Y curiosamente, como postuló Hipócrates, estos tipos se reducen a cuatro.

No siempre ha sido así. A lo largo de la historia del pensamiento humano el número de tipologías personales o de “caracteres” ha sido muy variable. Desde los cuatro temperamentos hipocráticos pasamos a 8 tipologías propuestas por Jung, por ejemplo. Para el psicoanalista suizo, todos los seres humanos podríamos entrar en alguna de estas 4 tipologías, reflexivo, sentimental, perceptivo e intuitivo, y cada una de las categorías podría dividirse en dos: extravertido e introvertido. Por ello Jung habla de 8 personalidades humanas.

Muchas más existirían si hiciéramos caso a manuales de psiquiatría y psicología más modernos. El indicador Myers-Briggs fue creado en 1917 por la educadora Katherine Cook Briggs y su hija Isabel Myers. Se trata de una evolución del pensamiento de Jung en la que se proponen nada menos que 16 categorías de a personalidad. Cada una de ellas responde a una serie de parámetros analizados mediante tests (timidez, desinhibición, afectividad, reacciones coléricas, solidaridad, capacidad de liderazgo, etc…)

Este indicador se ha utilizado habitualmente en psicología e incluso en la industria a la hora de seleccionar candidatos para un puesto de trabajo. Pero tiene grandes deficiencias que lo hacen poco útil para la práctica de la psicología clínica.

Ahora, la nueva investigación ha demostrado que existen algunos tipos de personalidad alrededor de los cuales se aglutina a mayor parte de los comportamientos. Esos tipos que subyacen a toda la diversidad de mentes son, casualmente, cuatro.

El trabajo ha combinado software de minería de datos e inteligencia artificial con datos reales obtenidos de las bases de John Johnson, My Personality y el proyecto te tests Big Personality. Se trata de una batería de cuestionarios elaborados durante décadas de trabajo en instituciones de estudio de la mente y que incluyen entre 33 y 40 preguntas sobre la personalidad.

Tras someter los resultados de un millón y medio de tests a programas de minería de datos, los científicos se dieron cuenta de que todos ellos terminaban agrupándose en solo cuatro rasgos de la personalidad en función de la mayor o menor representación de algunas características variables como el neuroticismo, la extraversión, la agresividad, la apertura de mente, la capacidad de reflexión… La nueva clasificación cuantifica estas variables y, como si fueran ingredientes de un cóctel, arroja cuatro personalidades diferentes.

Se denomina personalidad media a la que comparten personas que puntúan muy alto en neuroticismo y extraversión pero bajo en apertura de mente. Se cree que es el tipo de personalidad más extendido.

Los “reservados” son aquellos que presentan una gran estabilidad emocional pero tienen muy baja la variable extraversión. Son de trato agradable y tienen a la reflexión.

Se llama “modelos de rol” o “líderes de rol” a aquellos individuos que puntúan muy alto en neuroticismo y bastante alto en el resto de variables. Suelen ser personas maduras, con experiencia en la vida. Estas personas suelen liderar sus grupos y encargarse de resolver los problemas que aquejan a su entorno.

Por último los “centrados en sí mismos” puntúan por debajo de la media en apertura de mente y reflexión. No son los ideales para convivir con ellos.

Aunque se trata de una clasificación algo difusa (mucho más que la ingenuamente naif de Hipócrates) lo curioso es que se haya vuelto a la clasificación con cuatro modelos que pueden dar respuesta a prácticamente el 100 por 100 de las conductas humanas.

El trabajo no habría sido posible sin el uso de potentísimos ordenadores dotados de tecnología de autoaprendizaje, es decir, a máquina aprende de sus propios errores y es capaz de organizar grupos entre una serie de datos desconocida previamente por ella.

Un dato relevante rescatado entre la maraña de informaciones cruzadas que tuvo que utilizar el equipo investigador sugiere que los jóvenes están altamente representados en la categoría de “centrados en sí mismos”. El ensimismamiento propio de la adolescencia puede ahora medirse científicamente por primera vez y deja de ser un concepto mítico basado en la experiencia personal de cada padre. Sí, su hijo adolescente está ensimismado y la ciencia lo sabe. Aunque hay buenas noticias: ese estado mental no dura mucho. Conforme maduramos, nuestra personalidad se desplaza hacia tipologías más abiertas de mente.

Clasificar la personalidad de un grupo de individuos tiene muchas aplicaciones prácticas. La más obvia es que puede los psicólogos y psiquiatras tienen una fuente de información rigurosa sobre sus pacientes. Muchos desórdenes psicológicos cursan como consecuencia de una alteración en la personalidad tipo.

Pero, además, este tipo de clasificaciones tiene una importancia obvia y vital en el mundo de la empresa ya que permite entender mejor el comportamiento de los consumidores y lanzar mensajes adecuados para cada uno de los grupos en función del producto que se quiera vender

Puede que nos parezca demasiado reduccionista englobar la diversidad de caracteres de la humanidad en solo cuatro casillas, pero la ciencia siempre busca simplificar al máximo sus trabajos. Una explicación con cuatro tipologías parece más rigurosa que una con 14.

via La Razón España

septiembre 17th, 2018 by
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